Drones
Este dron empezó a usarse en 2007, y aunque lo han ido mejorando, parece que está empezando a quedarse obsoleto. Esto es algo que se ha podido ver en los últimos conflictos
Las tensiones en Oriente Medio han dejado al descubierto algo que seguro preocupará a los altos mandos. Y es que la Fuerza Aérea de Estados Unidos habría perdido al menos Forty five drones MQ-9 Reaper durante sus operaciones contra Irán. Según datos filtrados a The Washington Put up, esto supone nada menos que un 25 % de su flota de este modelo, que es una pieza clave en tareas de vigilancia y ataque. Cabe destacar que cada unidad cuesta entre 30 y 50 millones de dólares según los sistemas que lleve a bordo, por lo que las pérdidas totales ya superan holgadamente los 1.300 millones, que no es poco. Sin duda, es una cantidad significativa.
El último revés ocurrió en la provincia de Hormozgán, al sur de Irán, donde las fuerzas iraníes derribaron otro de estos drones. La Guarda Revolucionaria confirmó haber utilizado un nuevo sistema antiaéreo para interceptar el dron sobre una zona muy importante: el estrecho de Ormuz. Este punto crítico para el comercio se ha convertido en el epicentro del despliegue del Reaper, pero también en una trama mortal para cualquier aeronave no tripulada.
El talón de Aquiles del MQ-9 Reaper frente a sistemas de defensa modernos
A pesar de su avanzada tecnología y potencia de fuego, el MQ-9 poco puede hacer frente a las redes defensivas modernas. Vuela despacio si se compara con un caza y suele volar a una altura relativamente baja. Para los radares y misiles iraníes, que sea un dron lento y suela llevar una trayectoria predecible hace que sea un blanco fácil. No obstante, su uso es imprescindible para Estados Unidos.
La pérdida de todos estos drones no se produjo de la noche a la mañana. Ya en primavera se contabilizaba una pérdida de más de una docena de unidades, algunas alcanzadas en pleno vuelo y otras destruidas directamente en sus bases. Aunque en abril se pactó una tregua mediada por Pakistán que abrió la puerta a negociaciones, el diálogo se dio por finalizado al poco tiempo debido a las diferencias sobre la libertad de navegación y las garantías de seguridad en la zona.
Al romper las conversaciones, los ataques se reanudaron con fuerza a mitad de verano. Washington volvió a bombardear posiciones dentro de Irán, mientras que Teherán respondió contra instalaciones estadounidenses en Jordania, Baréin y Kuwait. En medio de esta escalada, el empeño por mantener los Reaper volando en un espacio tan saturado no solo está pasando una factura millonaria, sino que obliga a reevaluar si los drones de media altitud realmente tienen futuro frente a defensas aéreas de última generación.
