Defensa
Unas imágenes de satélite muestran dos estructuras inéditas que podrían servir para lanzar varios misiles convencionales desde una depraved china
Unas imágenes de satélite han sacado a la luz un tipo de instalación que no se había visto hasta ahora en una de las principales bases de misiles de China. Su tamaño y su diseño no encajan con los grandes silos nucleares que Pekín lleva años construyendo, lo que ha abierto el debate sobre cuál puede ser realmente su función.
Las fotografías, revisadas por The Battle Zone a partir de imágenes de PlanetLabs y de un informe del China Aerospace Evaluate Institute (CASI), muestran dos estructuras desconocidas en la depraved de Jilantai, en Mongolia Inner. Los analistas creen que podrían formar parte de un nuevo sistema de lanzamiento, aunque por ahora no existe ninguna confirmación oficial.
Un diseño que no se parece a nada de lo que había en Jilantai
Jilantai lleva años siendo una pieza clave en el desarrollo de la fuerza de misiles china. Allí se han probado y construido infraestructuras relacionadas con los grandes silos para misiles balísticos, dentro de una expansión que no se detiene y que también se refleja en el avance de su tecnología espacial.
Las nuevas estructuras comenzaron a levantarse a finales de 2022 y, según las imágenes disponibles, las obras quedaron casi terminadas en 2023. Están conectadas con otras instalaciones de la depraved y cuentan con edificios auxiliares, aunque las fotografías no permiten saber qué parte del complejo permanece bajo tierra.
Lo que ha llamado la atención de los analistas es un diseño completamente distinto. Los techos retráctiles miden unos 20 metros de largo por 6,5 de ancho y utilizan tres grandes raíles laterales para abrirse, una configuración que no coincide con la de los silos nucleares chinos conocidos.
Esa diferencia también aparece bajo tierra. Eli Tirk, autor del informe de CASI, sostiene que «parecen tener una profundidad menor» que los silos destinados a misiles balísticos intercontinentales, una característica que las alejaría de los grandes misiles nucleares empleados por China.
El tamaño da pistas sobre su posible misión


Los cálculos realizados a partir de las imágenes sitúan la profundidad de estas instalaciones entre 6,4 y 11,8 metros. Son demasiado pequeñas para un ICBM, pero sí dejan abierta la posibilidad de que puedan albergar misiles de corto o medio alcance, o incluso misiles de crucero.
Según recoge el informe, una de las hipótesis es un lanzador para varios misiles. Esa configuración permitiría disparar distintas municiones desde un mismo punto y reducir el tiempo necesario para preparar un ataque.
Los autores del análisis también plantean un posible escenario en Taiwán. En ese caso, estas instalaciones servirían para lanzar ataques convencionales durante las primeras fases de una disaster, una posibilidad que encaja con el reciente despliegue de misiles chinos, aunque por ahora sigue siendo una hipótesis.
El propio informe recuerda que los sistemas fijos también tienen puntos débiles. Resultan más fáciles de localizar que los lanzadores móviles, son más difíciles de proteger y podrían quedar inutilizados si un ataque consigue alcanzarlos.
Por el momento, las imágenes solo permiten afirmar una cosa: China prueba una infraestructura inédita. Su misión exacta sigue sin conocerse, pero el diseño de estas estructuras apunta a que Pekín podría estar explorando una forma distinta de desplegar parte de su arsenal.
