China arrasa con su nuevo triunfo: es el primer país en incorporar un sistema anti-torpedo

China acaba de adelantarse en una carrera que Estados Unidos y Europa llevan años corriendo, y lo ha hecho bajo el agua. Su portaaviones Fujian estrena un sistema capaz de destruir torpedos antes de que toquen el casco, según las fotografías analizadas por el South China Morning Publish. De confirmarse que funciona, sería el primer buque de su clase en servicio con esa capacidad.

Hasta ahora, un portaaviones que veía venir un torpedo trataba de engañarlo con señuelos acústicos o cortinas de burbujas. El Fujian propone algo distinto: un interceptor que sale a buscar el torpedo y lo revienta en la fase final de su ataque, igual que los cañones de un buque derriban un misil a pocos metros del blanco. Ya no se esquiva la amenaza, se elimina.

Cazar un torpedo con otro torpedo

Los datos reunidos por Army Recognition explican por qué esto llama la atención. Cada proyectil de 324 mm arranca con un pequeño cohete y luego pasa a propulsión por chorro de agua, hasta alcanzar entre 50 y 60 nudos en apenas tres segundos. En la punta lleva un sonar de banda ancha que, según la fuente, separa un torpedo proper de un señuelo a varios miles de metros de distancia.

El motor es un síncrono de imanes permanentes de tierras raras, una configuración que da empuje inmediato y estorba poco al sonar del propio proyectil. Un enlace acústico bidireccional deja que el portaaviones corrija la trayectoria una vez lanzado el interceptor, y si varios llegan a hablar entre sí, el sistema podría repartirse los blancos en un ataque múltiple sin malgastar disparos.

La amenaza que justifica todo esto tiene nombre: el torpedo pesado que dispara un submarino, no el ligero de helicópteros o escoltas. Golpea por debajo de la línea de flotación y castiga la quilla, los ejes, el timón o las salas de máquinas. Como el agua transmite el choque mucho mejor que el aire, un solo impacto basta para dejar cojo a un portaaviones, y ahí encaja el modo en que China está tejiendo su defensa antisubmarina cerca de Taiwán.

Lo que Washington probó y guardó en un cajón

El Model 003 Fujian desplaza unas 80.000 toneladas, mide 316 metros de eslora y fue el tercer portaaviones chino, aunque el primero diseñado y construido enteramente en el país. Entró en servicio en noviembre de 2025, después de estrenarse en el mar en mayo de 2024, y monta catapultas electromagnéticas que lanzan aviones con más carga que la rampa de sus antecesores.

El nuevo lanzador cambia los viejos morteros de cargas de profundidad de doce tubos por afustes giratorios de seis, colocados a ambos costados bajo la cubierta de vuelo. No sustituye a las escoltas ni a las defensas de engaño: añade una última barrera donde antes no había ninguna. El Fujian ya llevaba cuatro sistemas de tiro rápido Model 1130 y cuatro lanzadores antiaéreos HQ-10, y ahora suma protección sumergida.

Estados Unidos probó conceptos parecidos en la década de 2010, con ensayos a bordo de portaaviones incluidos, y nunca los llevó a toda la flota. Europa sigue validando su SeaSpider. Rusia united states interceptores antitorpedo, pero en fragatas, no en su portaaviones. Pekín, si demuestra que el suyo funciona, se pone en cabeza en una tecnología que encaja con su creciente flota de vehículos submarinos no tripulados.

Con todo, conviene esperar. El sistema aún no cuenta con un reconocimiento oficial de Pekín, y su supuesto estado operativo se apoya en fotografías interpretadas por analistas. Hasta que haya una confirmación firme, la prudencia manda look el anuncio como una posibilidad muy verosímil, no como un hecho cerrado.

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