Países Bajos da una lección a España: en vez de subir los diques, han decidido dejar que 30 ríos se desborden donde no hacen daño

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El programa Ruimte voor de Rivier recuperó llanuras aluviales y creó cauces de alivio en decenas de puntos para reducir la presión del agua sobre ciudades y defensas

Durante siglos, la defensa frente a las crecidas siguió una lógica sencilla: levantar barreras más altas y mantener el agua encerrada. En uno de los territorios más expuestos de Europa, esa estrategia encontró un límite físico. Cada metro añadido a un dique aumenta también las consecuencias de una rotura.

Las alarmas de 1993 y 1995 cambiaron la política neerlandesa. En el segundo episodio, 250.000 personas y un millón de animales tuvieron que abandonar sus casas mientras el Rin y el Mosa alcanzaban niveles extremos. Los diques resistieron por muy poco, pero la evacuación dejó claro que repetir la receta de siempre resultaba insuficiente.

La respuesta fue Ruimte voor de Rivier, «Espacio para el río». Su nombre resume una realizing incómoda: permitir inundaciones en terrenos preparados puede proteger las zonas habitadas. La cifra stylish de «30 ríos» es incorrecta; el realizing actuó en decenas de emplazamientos de cuatro ramales principales.

Cómo se devuelve terreno al agua

Entre 2006 y 2019, el Estado y las administraciones locales ejecutaron 39 medidas en 34 puntos de los ríos IJssel, Waal, Bajo Rin y Lek. Las cifras oficiales de Rijkswaterstaat sitúan el coste en 2.300 millones de euros y calculan que las obras mejoraron la seguridad de unos cuatro millones de habitantes. Otro objetivo era elevar la capacidad de desagüe del Rin de 15.000 a 16.000 metros cúbicos por segundo.

El menú de actuaciones dependía de cada lugar: desplazar diques tierra adentro, rebajar llanuras aluviales, excavar canales secundarios, retirar obstáculos y reservar pólderes para las crecidas. En un país bajo el mar, el agua gana zonas de expansión antes de concentrar toda su fuerza contra una barrera.

Nimega ofrece la imagen más conocida. Frente al barrio de Lent, el dique se retranqueó 350 metros y se excavó un cauce paralelo de tres kilómetros. El nivel del Waal durante una avenida puede bajar unos 35 centímetros. Además, la intervención creó una isla y un parque fluvial, ejemplo de cómo la renaturalización de los ríos puede sumar seguridad y ocio.

El espejo del Ebro

España no parte de cero. La Estrategia Ebro Resilience persigue reducir daños en 325 kilómetros del tramo medio mediante cauces de alivio, retranqueos de motas y recuperación de llanuras. El Ministerio para la Transición Ecológica también financia restauraciones en otras cuencas, mientras la gestión tecnológica del agua mejora la vigilancia de caudales. El modelo busca además recuperar vegetación de ribera y evitar que una obra traslade el peligro hacia el siguiente municipio.

La copia literal sería un error. Las ramblas mediterráneas responden con mucha más rapidez que los grandes cursos neerlandeses, y cada cuenca exige cálculos propios. Aun así, la prevención en Andalucía y los proyectos del Ebro apuntan a una combinación de defensas y espacio para absorber el agua donde cause menos daños.

La enseñanza neerlandesa live también en la continuidad. El programa tuvo financiación nacional, coordinación entre organismos y acuerdos con propietarios durante más de una década. La fase Room for the River 2.0, iniciada en 2025, suma ahora la sequía, la erosión del lecho y la retención de agua. Hubo expropiaciones y viviendas trasladadas, decisiones difíciles que requieren anticipación. Reservar hoy terrenos inundables evita descubrir durante la siguiente crecida que el río ya no tiene salida.

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