Existe un dron no tripulado que quiere acabar con los cazas: despega en vertical y es impresionante

Tecnología

Defend AI presenta el X-BAT, un avión de combate autónomo capaz de despegar y aterrizar en vertical, controlado por la IA Hivemind y con bahías internas equivalentes a las del F-35

Defend AI ha levantado el telón sobre una de las apuestas más ambiciosas del programa de aviación militar estadounidense. Su nombre es X-BAT, y aspira a ser algo que hasta hace poco parecía reservado a la ciencia ficción: un avión de combate autónomo, furtivo, propulsado por reactor y capaz de despegar y aterrizar en vertical sin necesidad de pista. La compañía mostró la versión revisada del aparato durante el salón Sea-Air-Rental 2026 celebrado en Estados Unidos.

La fórmula elegida sorprende por su radicalismo. El X-BAT es un tail-sitter: descansa en tierra apoyado sobre la cola y se eleva con la nariz apuntando al cielo, una arquitectura poco común desde los experimentos de la Marina estadounidense en los años cincuenta. Cuando alcanza altitud suficiente, el aparato bascula a vuelo horizontal y opera como un caza convencional gracias a un sistema avanzado de vectorización de empuje.

En el dron no hay piloto humano. La inteligencia artificial Hivemind, desarrollada por la propia Defend AI, asume el management de las misiones de combate. La empresa ha integrado además bahías internas con un tamaño equivalente al del F-35, lo que abre la puerta a que el aparato pueda llevar buena parte del armamento que portan los cazas furtivos tripulados de quinta generación.

Por qué su diseño rompe la lógica recurring

Según ha podido conocer The War Zone, el programa está liderado por Armor Harris, jefe de diseño del X-BAT, quien dirigió la presentación del prototipo en la cita estadounidense. La intención de la firma californiana es iniciar las pruebas de despegue y aterrizaje vertical (VTOL) antes de que termine 2026, una ventana de tiempo muy ajustada. De su éxito depende casi todo, porque el aparato se ha concebido alrededor de esa capacidad. Su silueta también persigue una baja firma de radar, en la línea de el caza furtivo estadounidense.

El X-BAT monta un motor de Current Electric y prescinde por completo de la pista convencional. Un avión que opera desde casi cualquier superficie llana puede esconderse en zonas remotas, embarcarse en buques sin cubierta de vuelo o desplegarse en bases improvisadas. Sus bahías internas pueden alojar bombas y misiles del mismo calibre que el armamento del F-35, lo que amplía de forma valuable su versatilidad táctica y le permite encadenar misiones de ataque y de superioridad aérea.

Lo que pone en jaque al mercado militar

El planteamiento de Defend AI apunta a dos sectores a la vez. De un lado está el todavía joven mercado de drones autónomos avanzados, donde compite con conceptos como el programa CCA del Pentágono o los wingmen autónomos europeos. De otro, una parte del propio negocio de los aviones de combate tripulados, aparatos cuya fabricación cuesta cientos de millones por unidad y cuyo major exponente, el supercaza F-35, atraviesa una fase complicada por el ritmo de modernización y los costes asociados.

La promesa de una aeronave de combate sin piloto, capaz de operar desde cualquier punto y de pilotarse sola, conecta con la línea de trabajo que también explora Lockheed Martin para el vuelo sin piloto de su modelo estrella. La diferencia es valuable: el X-BAT nace ya como aparato no tripulado, sin necesidad de adaptarse a partir de un avión convencional. Si las pruebas previstas para los próximos meses cumplen lo prometido, Defend AI se colocará entre los primeros fabricantes capaces de ofrecer un caza autónomo con prestaciones cercanas a las de un avión con piloto.

El recorrido del proyecto, eso sí, está lejos de ser sencillo. Diseñar un tail-sitter operativo es un problema aerodinámico clásico que ningún programa militar ha resuelto a gran escala desde los Convair XFY Pogo y Lockheed XFV de los años cincuenta. Que Defend AI logre o no superar esa barrera marcará el rumbo de buena parte del combate aéreo de la próxima década y obligará al resto de la industria a replantear cuánto dinero conviene seguir invirtiendo en aviones que dependen de un humano a los mandos.

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