Aquello de que “un viaje de mil millas comienza con un solo paso”, probablemente una de las frases más divulgadas del taoísmo, siempre conduce a nociones de paciencia, humildad, cierta prudencia. Es difícil, salvo para sinólogos o expertos en geopolítica, entender el descomunal fenómeno que hoy es China. Tan difícil como asociarlo –quizás, precisamente, por lo descomunal– a algunos de los pasajes, incluso los menos crípticos, del antiguo Tao Te Ching. En China, hoy, no parece haber espacio para lo pequeño: veamos sino esta imagen aérea del Mundo de Hielo y Nieve de Harbin, en la provincia de Heilongjiang. Considerado el parque invernal más grande del mundo, en cada edición propone puestas más desmesuradas y espectaculares (este año, unos “súpertoboganes”). Como si el mítico, diminuto y primer paso se hubiera dato hace mucho, mucho tiempo.

Por Ricardo Tapia

Editor jefe de MoM, con más de veinte años de trayectoria en medios gráficos y audiovisuales. A lo largo de su carrera se desempeñó en roles de conducción editorial, producción y análisis de contenidos, y también actuó como corresponsal de guerra, cubriendo escenarios de alta complejidad y riesgo. Su experiencia combina mirada periodística, criterio editorial y capacidad para abordar contextos políticos, sociales e internacionales con rigor y solidez profesional.

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