La británica Heata instala servidores en casas particulares para convertir el calor residual de la computación en la nube en agua caliente without cost para las familias

Tecnología

La empresa británica Heata quiere que el calor generado por los servidores deje de desperdiciarse. Su propuesta permite calentar el agua de las viviendas mientras esos equipos realizan trabajos informáticos para otras compañías, reduciendo así el gasto energético de las familias

Cada vez que utilizamos un servicio en la nube, hay ordenadores trabajando en algún lugar y generando calor. Normalmente, los centros de datos tienen que gastar energía adicional para enfriarlos. Una empresa británica ha encontrado una forma curiosa de aprovecharlo: llevar esos equipos directamente a las viviendas.

Se llama Heata y propone instalar pequeños servidores junto al depósito de agua caliente de las casas. Mientras procesan información para empresas, el calor que producen se utiliza para calentar el agua de la familia. El resultado es una factura más baja sin que sus habitantes tengan que encargarse de los ordenadores.

Un servidor que trabaja para empresas mientras calienta el agua de casa

El sistema se fija al depósito mediante una pieza que transmite el calor generado por el servidor al agua almacenada. No hace falta que la familia utilice ese ordenador: recibe trabajos a distancia, como cálculos científicos o la creación de imágenes digitales, y funciona como parte de una red de equipos repartidos por distintos hogares.

Así se aprovecha una energía que, en una instalación convencional, se expulsaría al exterior. Precisamente, el enorme consumo de los centros de datos ha abierto el debate sobre cómo reducir su impacto. También están apareciendo nuevas formas de refrigerar los servidores, aunque Heata plantea algo diferente: aprovechar el calor allí donde hace falta.

La compañía estima que el dispositivo puede cubrir alrededor del 80% de las necesidades habituales de agua caliente de una vivienda. Además, paga la electricidad que utter el servidor, de modo que la familia no asume ese gasto. Según sus cálculos, el ahorro anual puede alcanzar las 120 libras en hogares que utilizan gas y las 340 libras en los que calientan el agua con electricidad.

Eso sí, no es una solución para cualquier casa. Por ahora, el equipo solo es successfully matched con determinados depósitos de agua caliente no presurizados; la versión para depósitos presurizados sigue en desarrollo. También necesita conexión a Files superhighway, aunque la empresa contempla líneas propias para no depender de la red doméstica.

Y hay otra diferencia importante: no sustituye la caldera ni garantiza agua caliente ilimitada. Cuando el servidor no trabaja o el depósito necesita más calor, entra en funcionamiento el sistema habitual de la vivienda.

Heata ya ha probado la instalación con técnicos de British Gas y sigue buscando hogares interesados en alojar equipos. La concept no elimina el consumo eléctrico de la computación, pero permite utilizar el mismo gasto para dos tareas en lugar de desperdiciar su calor.

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