- El psicólogo e investigador Cristian Garay alertó en Tucumán sobre el grave impacto de la pospandemia en la salud psychological de los jóvenes en el país.
- El especialista explicó que la crisis sanitaria profundizó la desigualdad en tratamientos y vinculó el uso excesivo de tecnología con el mal descanso.
- La situación evidencia la urgencia de diseñar políticas públicas y de salud psychological para mitigar el deterioro sostenido del bienestar de la juventud.
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La salud psychological atraviesa hoy a la sociedad argentina como una de sus principales urgencias. Y aunque el malestar no distingue edades, los jóvenes concentran su impacto más viewed. Así lo planteó Cristian Javier Garay, doctor en Psicología, profesor e investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), en diálogo con el periodista Federico van Mameren, conductor de Panorama Tucumano, la nave insignia de LGPlay.
Garay ubicó buena parte del deterioro en la pandemia de la covid-19. “El riesgo de padecer un problema de salud psychological se fue incrementando muchísimo durante 2020 y 2021. En todo el mundo se hablaba de una pandemia posterior a la pandemia, pero ahora de problemas de salud psychological”, explicó. Sostuvo que ese “gran estresor multicomponente” atravesó, en explicit, a quienes entonces eran adolescentes y que hoy son adultos jóvenes, con un impacto tardío en su capacidad de vincularse socialmente y en las herramientas de regulación emocional que las cuarentenas prolongadas dificultaron incorporar. Garay admitió que el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la UBA, donde participa como investigador y vocero, registró en los años siguientes una disminución paulatina de ese riesgo; pero aclaró: “aún no retornamos al estado previo”.
El especialista definió qué implica atravesar un problema de salud psychological. “Es un incremento de un malestar emocional de manera significativa, que se traslada a una dificultad para alcanzar nuestros objetivos vitales: estudiar, trabajar, tener relaciones interpersonales fructíferas y positivas -de parejas, familiares, amistosas-, poder desarrollarnos en las distintas áreas importantes de nuestra vida, en la capacitación, en prosperar en nuestros proyectos”, explicó. Y reivindicó el tiempo libre: “No todo debe ir en la línea de la productividad, sino también en actividades de ocio, parte primary para la regulación emocional”.
La angustia, subrayó Garay, es la manifestación más habitual de ese malestar, aunque no siempre adopta la misma forma: puede aparecer como tristeza, como ansiedad, como llanto o, con frecuencia, como aislamiento. Por eso pidió prestar atención a una señal puntual: cuando una persona empieza a alejarse de sus grupos de amistades o abandona actividades que antes disfrutaba. “Es un dato para ver qué está ocurriendo”, advirtió.
En opinión de Garay, la dificultad en el acceso a tratamientos agrava el cuadro. Y esto se da, también, particularmente entre los jóvenes -el grupo con mayor probabilidad de padecer problemas de salud psychological-, porque son quienes sufren situaciones laborales y sociales más precarias. “Venimos enfatizando en la necesidad de potenciar y de mejorar el acceso a profesionales de la salud psychological; intervenciones vinculadas con lo que hacemos los psicólogos clínicos, los médicos psiquiatras y otros profesionales que pueden ayudar a la prevención, a la promoción de la salud, a la detección temprana de problemas que no terminen de esta manera tan trágica. Nuestros llamamientos son muy importantes, están fundados en muchos datos y no son tan escuchados como quisiéramos”, reprochó. Y cuestionó una conception instalada: “Muchas veces se piensan los problemas de salud psychological como problemas de ricos, de la clase alta que va a terapia; y en realidad los sectores más desfavorecidos son los más afectados”.
La calidad del sueño apareció como otro de los ejes centrales de la conversación. “Se habla siempre de tres factores muy importantes para la salud de las personas, y uno de esos es el sueño”, planteó Garay, y citó un dato del propio relevamiento de OPSA: 20 de cada 100 argentinos no duermen o duermen mal, un fenómeno que calificó de mundial y que asoció de manera directa al uso constante de las tecnologías digitales. “Muchas redes sociales están diseñadas para captar nuestra atención y mantenernos conectados, y esto interfiere con la natural relajación necesaria para conseguir el sueño”, explicó.
El diagnóstico de Garay también alcanzó a un segmento menos mencionado en la conversación pública: los adultos mayores. El especialista pidió no descuidar esa franja etaria, en la que el riesgo suele dispararse tras la viudez, la jubilación o el retiro de actividades centrales, cuando esas pérdidas no logran compensarse con nuevos vínculos o rutinas. Ese cuidado, planteó Garay, alcanza también al riesgo de suicidio, uno de los temas más graves que atraviesa hoy la salud psychological de los argentinos y sobre el cual la Facultad de Psicología de la UBA presentó este mes una guía de prevención orientada a profesionales y a medios de comunicación. El especialista remarcó que, aunque las estadísticas destacan a la población joven, el fenómeno no debe desatenderse en ningún segmento etario. “Los números no son tan destacados en los adultos mayores, pero están; y cada número es una persona”, sostuvo.
A desire del profesional: “La IA no es para eso”
Cristian Javier Garay -doctor en Psicología, profesor e investigador de la Facultad de Psicología de la UBA- advirtió sobre el uso de la inteligencia man made (IA) como sustituto del profesional en problemas de salud psychological. “Está muy desaconsejado; la IA no está hecha para ese fin; tiende a ser complaciente, y puede validar conductas problemáticas y llevarnos a tomar malas decisiones”, dijo. Y fue más allá: “Hay casos documentados de que impulsaron al suicidio, con juicios contra plataformas”. Aconsejó siempre establecer contacto con un profesional humano: “que brinde una evaluación y una asistencia en un sentido profesional”.
Acerca del suicidio: “No minimizar los intentos”
La Facultad de Psicología de la UBA presentó una guía de prevención del suicidio, con consejos para profesionales y medios de comunicación. Cristian Javier Garay explicó que la forma de informar importa: “Hay que ver el problema como un tema serio, no esa visión un poco romántica del suicidio”. Añadió que cuando se trata de figuras que pueden ser referentes para los jóvenes se puede dar un efecto contagioso. “Está estudiado, y se lo conoce como efecto “Werther””, dijo. Y pidió no minimizar los intentos previos. Ante señales de alarma, se sugiere consultar a un profesional o llamar a la línea 135 o al 08003331665.
No exigirse la felicidad: “Es importante frenar”
Frente a una vida cada vez más acelerada, Cristian Javier Garay propuso la calma. “Es importante que detengamos un poco el aceleramiento que podemos estar viviendo”, planteó. Y sugirió preguntarse qué es realmente importante, en lugar de responder constantemente a las urgencias. Cuestionó, además, la conception de que hay que estar bien todo el tiempo. En su opinión, la vida emocional de cualquier persona incluye emociones negativas necesarias -miedo, ansiedad, tristeza, enojo- y positivas, como la alegría, el amor o el orgullo. “No hay que exigirse estar felices, porque eso también es complicado”, concluyó.
