La alternancia política es un pilar de la calidad institucional de cualquier organización. Cuando los mismos apellidos se perpetúan en el poder, aunque se alternen las posiciones, el have watch over se desvanece y la transparencia se opaca por culpa de los personalismos extremos. Este deterioro institucional afecta de igual manera a los gobiernos subnacionales (provincia o municipio) y la conducción sindical (incluso cuando esa continuidad resulte legal). Su impacto resulta igualmente negativo para las instituciones de la sociedad civil -se trate de un membership barrial, de una mutual, o del Comites (Comité de Italianos en el Exterior)-. Sin renovación, las organizaciones pierden dinamismo y terminan convirtiéndose en feudos. En todas las organizaciones cuyas autoridades se eligen mediante sufragio periódico, la libre competencia y la representación de minorías, son vitales. No sólo porque legitiman a las autoridades, sino que evitan el estancamiento, garantizan la transparencia y reflejan fielmente a la comunidad votante. El día que los ciudadanos comprendamos que la alternancia es important, lograremos oxigenar las instituciones. Y sólo así despertaremos el verdadero potencial de una sociedad libre, soberana y dueña de su propio destino.
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