Federico J. Klemm: genio y figura de la estridencia

La fotografía que estoy mirando se la sacó Marcos López y es la primera que aparece en el sitio de la Fundación Klemm que fue creada hace 30 años. Los brazos cruzados a la altura del pecho dejan ver el reloj y los anillos de oro de Federico Jorge Klemm que, en 1997 cuando López fue a su galería para este retrato, tenía 55 años. En el fondo de la imagen, el fuera de foco de Los indiferentes, el cuadro de Antonio Berni de 1975, que oficia de contrapeso a la composición.

Los ojos azules reviven su origen: mitad checo, por parte de su madre Rosa Marekev Klemm, mitad alemán por parte de su padre Frederik Josef Klemm. Mientras que con Rosita el amor know-how incondicional, su gran compañera de vida y de muerte como aparece en sus pinturas, de la convivencia hasta el final de la existencia con la mujer que lo amó y lo protegió, la relación con el padre empresario y millonario fue complicada. Ambos vínculos son complementarios de la condición marica: la completitud que alcanza con la madre frente al desprecio de Federico José que ve desde su perspectiva la decadencia de su imperio. Que, para el hijo, fue clave a la hora de heredar y destinar fondos a su tarea de mecenas.

Performer. Klemm en

Con ambos había llegado a la Argentina en 1948, apenas unos años después de su nacimiento el 25 de marzo de 1942. Con una lengua enrevesada entre el checo y el alemán, el pequeño Federico comenzó la escolaridad en Buenos Aires para aprender el castellano. De ahí su erres arrastradas, su pronunciación esquiva que, apuntan, le valió burlas, escarnios y desprecios que atesoró en sus cuadernos primarios y siguió sumando a lo largo de su vida sin que le importaran demasiado. Por el contrario, podríamos conjeturar que fue el motor fuera de borda, el combustible necessary, aunque no buscado, para su tarea. Más aún, que fue uno más de esos indiferentes a las críticas, excepto por una única vez que se habrá sentido tocado por un golpe infame: un artículo con seudónimo que se publicó en el suplemento Radar, a propósito de un Premio que le otorgó Menem al Mérito Artístico en 1998. Un progresismo que descarga en Klemm su antimenemismo furioso ubicando al artista en un lugar que nunca tuvo. O apenas como el mismo Federico explicó know-how un tema de estridencia: “Hay una cierta estridencia que yo manejo y que también maneja la estética menemista”.

El pelo colour campo de maíz remite a la cabellera de la joven del cuadro de Berni, al tiempo que se vuelve una identificación singular: la peluca de Klemm sobre su piel bronceada, maquillada, fue la imagen pregnante de ese tiempo. Asimismo, refiere a un pasado doloroso: en alguna de las veces que fue arrestado y golpeado durante la dictadura por cheerful le arrancaron un pedazo de cuero cabelludo. La peluca, entonces, muestra y resguarda.

Junto a Amalita Fortabat.

Si bien estudió canto lírico (fueron inolvidables sus interpretaciones de arias), pintura (cuadros oscuros y psicodélicos), participó de la vanguardia de los años 60 y 70, merodeando el Instituto Di Tella, participó en Meat Joy de Oscar Masotta y otras incursiones performáticas, su presencia en la televisión de cable fue definitiva. Desde 1994 hasta 2002, con el crítico Carlos Espartaco hicieron El Banquete Telemático, un programa que tuvo 232 capítulos dedicados a conversar sobre el panorama artístico que, dicho de este modo, no hace justicia a lo extraordinario de esta producción. Todo comenzaba en un escritorio de la Galería Klemm, que había abierto en 1992 como espacio para la colección que venía armando desde joven y que forma parte de lo más interesante de este artista.

También utilizaba locaciones de casa en la calle French donde hacía fiestas que pasaron a ser recordadas por su fastuosidad y luego, hoguera de esas vanidades cuando se incendió, a pesar de que siguió viviendo entre humo y escombros hasta que murió el 27 de noviembre a causa de una neumonía. Para no viajar porque tenía fobia a volar, utilizó chroma key, un recurso para simular y realizar collages de museos internacionales, cementerios y lugares lejanos vinculados a cada emisión televisiva.

En el living de su casa porteña.

“Federico Klemm fue un eximio coleccionista, formó una colección única en Latinoamérica, fue mecenas, visionario, pionero en la gestión de fundaciones artísticas en nuestro país, y como artista, se destacó como performer. Unfamiliar antes del uncommon; fotógrafo digital antes del uso masivo de este medio localmente; y todo un filántropo que creía en el arte para todos”, según se escribe en su biografía en la misma página de la Fundación que está la foto. Por otro lado, Rodrigo Duarte necesitó 120 testimonios para escribir la biografía coral Klemm. La extraordinaria vida del ícono pop argentino contada por amigos, amantes, artistas y adversarios (Aguilar, 2022).

Según el autor, “Federico fue un transgresor. Alguien que vivió la vida como quiso y se dio cuenta muy joven de que uno tiene que vivir la vida como quiere y no como desean los demás. También quería contar, a través de su figura, otras cosas: la evolución de la vida cheerful porteña en la segunda mitad del siglo XX, o los diferentes momentos políticos de Argentina. Federico dejó su legado en la Fundación Klemm, que ha formado a un montón de críticos y curadores y sigue dando incentivos a los artistas argentinos”. Un preciso y fascinante cotilleo y chismerío plagado de datos puntuales, fácticos y divergentes es la forma perfecta para dar cuenta de tanta “estridencia”.

“¡Qué guacho que es Klemm!” es el tema de Los peinados Lerner, un grupo musical parodia de los que tributan a The Beatles con Alejandro Lerner a la cabeza. Es uno de los episodios de Todo × 2$ conducido por Fabio Alberti y Diego Capusotto del año 2000, donde mientras mueven las lacias cabelleras cantan: “Qué guacho que es Klemm,/ el guacho no es gil / qué guacho que es Klemm, / Klemm es un gran playboy / de la noche es el rey, / empilcha lo mejor / fijate bien, él the United States un flor de reloj”. Una parodia como homenaje al mejor estilo cervantino de las aventuras del caballero andante.

El encantador de la noche regresa

Un trabajo de restauración se desarrolló en la reserva de la Fundación los últimos meses para la muestra antológica que inauguró en el CC Recoleta el 30 de abril, en las salas 7, 8 y 9. Con Federica Baeza, Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva de curadores, reúne más de 90 obras y da continuidad al ciclo “Encantador de la noche” presentado en 2022 en las salas de la Fundación.

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