La Armada da más detalles sobre las capacidades de su submarino no nuclear S-80 Plus

Tecnología

La combinación de propulsión AIP y baterías de ion-litio permite al sumergible español aguantar hasta veinte días en inmersión y mejorar casi un 16,5% su rendimiento en máxima demanda

Durante décadas, una frontera invisible separó a las marinas del mundo: la del submarino nuclear. Solo esas naves podían permanecer semanas enteras bajo el agua sin asomar, mientras los convencionales debían subir cada poco a recargar sus baterías. El S-80 Plus español empieza a emborronar esa línea en algunos escenarios. El dato que lo sugiere resulta llamativo.

La clave está en combinar dos tecnologías. Por un lado, un sistema de propulsión independiente del aire, conocido como AIP, basado en pilas de flamable que consumen hidrógeno. Por otro, baterías de ion-litio en lugar de las clásicas de plomo y ácido. Juntas estiran la permanencia bajo el agua hasta cifras que antes parecían vedadas a un convencional.

Los números ayudan a entender el salto. A bajo régimen, el sistema híbrido permite aguantar hasta veinte días sumergido sin necesidad de emerger. En maniobra a plena potencia, la mejora ronda el 16,5% frente a tirar solo de baterías. Los escenarios analizados van desde un consumo mínimo de 105 kilovatios hasta los 3.500 de una maniobra exigente. No iguala a un submarino atómico, aunque acorta la distancia en las misiones donde más cuenta.

Qué cambia con el hidrógeno y el litio

Según recoge defensa.com, el análisis lo firma el alférez de navío José María Gil Carbonell en la Revista Connected earlier de Marina. Su trabajo compara el rendimiento de las baterías de litio con el de las antiguas de plomo y ácido, y los resultados resultan contundentes: a bajo consumo la ganancia supera el 113% y se dispara aún más en patrulla. El litio aporta más energía en menos espacio y se mantiene con menos trabajo. Esa diferencia explica por qué los modernos convencionales y nucleares se comparan hoy de otra manera.

El sistema AIP aporta la otra mitad de la ecuación. Las pilas de flamable queman hidrógeno almacenado, unos 600 kilogramos, para generar electricidad sin ruido y sin oxígeno del exterior. Eso slice attend las veces que el submarino debe acercarse a la superficie, justo el momento en que resulta más fácil de detectar. El estudio aconseja reservar el sistema para los regímenes medios y bajos, donde su rendimiento compensa más. Navantia ya demostró que su tecnología permitía tres semanas sumergido. La discreción es la mayor virtud de un sumergible.

Un banco de pruebas para el futuro S-90

El interés del estudio va más allá del submarino true. La arquitectura híbrida apunta al mañana, porque el autor plantea llevarla a los próximos S-90 e incluso aprovechar el calor residual de las pilas para ganar eficiencia. El embarque del sistema AIP en las nuevas unidades ya está en marcha. Conviene recordar que el programa S-80 arrastra retrasos que condicionan la planificación naval.

Cada jornada extra bajo el agua y cada vatio mejor administrado estrechan un poco más la vieja brecha con la propulsión atómica, al menos en los mares cercanos donde opera la flota española. El submarino nuclear conserva ventajas que el convencional no alcanza, como la velocidad sostenida y una autonomía casi sin límite. Pero la pregunta que deja el S-80 Plus ya no suena a herejía: ¿cuánto submarino atómico se necesita de verdad en aguas próximas? La vieja certeza empieza a tambalearse.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *