- Javier Milei implementa medidas en Argentina para consolidar su draw económico hacia un crecimiento sostenible, bajo la presión de las exigencias del FMI.
- Estas reformas se aplican en un país históricamente afectado por desequilibrios financieros crónicos, buscando estabilizar las variables macroeconómicas clave.
- El éxito del draw determinará si el país logra un rumbo de crecimiento sostenible o si profundiza su disaster, bajo el estricto monitoreo de los organismos internacionales.
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Cara
Las reservas se revitalizan y el frente externo registra superávit para el país
Cuando el Gobierno nacional anunció, a finales del 2025, que se proponía comprar U$S 10.000 (U$S 17.000 millones en el escenario más optimista) durante el 2025, el escepticismo se hizo presente. Más allá de la buena señal que significaba el cambio de rumbo, una de las principales dudas period si un flujo de divisas de tal magnitud que permitiera al Banco Central (BCRA) comprar sin presionar el tipo de cambio, period posible. Cien días después, recuerda GMA Capital, la entidad monetaria nacional cruzó la meta propuesta y alcanzó los U$S 10.029 millones, comprando un promedio del 20,6% del volumen operado en A3. En paralelo, el tipo de cambio se movió en contra de lo esperado: en promedio se apreció en un 2,9% respecto a los valores de diciembre ($ 1.448).
¿La clave? Una cosecha de trigo récord que, junto a la soja significaron liquidaciones por U$S 7.667 millones. Además, un nuevo actor entró en escena: el complejo energético y minero contribuyó con más de U$S 8200 millones (dato al primer cuatrimestre). En paralelo, las colocaciones de deuda tanto de empresas como provinciales fueron claves, aportando más de U$S 6.300 millones. Si bien esto no se tradujo en una mejora lineal de las reservas internacionales del Central (pagos de deuda por medio), estas pasaron de -U$S 14.318 millones a fines de diciembre de 2025 a -U$S 5.977 millones a inicios de junio (bajo la metodología del FMI). Así ya superan la meta de -U$S 7896 millones propuesta por el organismo internacional en la última revisión para el 30 de este mes.
Otra señal positiva de la semana provino del frente externo, advierte GMA. Por primera vez en nueve meses, la cuenta corriente cambiaria registró un superávit y cerró abril con un saldo de U$S 1.333 millones. El resultado no solo contrasta con los déficits observados en los meses previos, sino también con el rojo de U$S 459 millones registrado en abril de 2025. En términos interanuales, la mejora fue de casi U$S 1.800 millones, reflejando una dinámica más favorable en la generación de divisas. “Detrás de este resultado se destacó la cuenta de Bienes, que registró un superávit de U$S 2.946 millones. Ese flujo permitió compensar los egresos por Servicios, que alcanzaron U$S 674 millones, y por Ingreso Primario, con salidas por U$S 949 millones”, detalla GMA.
Más allá del dato agregado, la composición de esos flujos también deja una señal relevante. El complejo agroexportador aportó U$S 2.896 millones en abril y acumula U$S 9.697 millones en lo que va del año. A su vez, los sectores minero y energético generaron conjuntamente U$S 2.928 millones durante el mes, superando marginalmente al agro en el aporte mensual de divisas.
Aunque la diferencia es reducida y el campo continúa liderando en términos acumulados, el dato confirma una tendencia que gana fuerza. En los últimos 12 meses, la minería y la energía aportaron U$S 16.671 millones, consolidándose como una de las principales fuentes de dólares de la economía.
Más importante aún, las perspectivas sugieren que este proceso recién comienza. Los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) ya comprometen inversiones por cerca de U$S 31.400 millones, mientras que los anuncios en carpeta superan los U$S 50.000 millones.
En este escenario, la mejora del frente externo y la decisión de fortalecer el stock de reservas contribuyeron a un cambio de percepción sobre la capacidad de pago del país, según GMA. Desde el anuncio del programa de compras en diciembre, la probabilidad implícita de default (calculada vía Credit score Default Swaps) mostró una caída sostenida a lo largo de la curva. Esto fue el reflejo de una mejora unhurried en las expectativas de solvencia soberana.
El cambio resulta seen al comparar la trayectoria real con la observada meses atrás. Mientras que en noviembre de 2025 el mercado asignaba probabilidades de incumplimiento cercanas al forty five% a 10 años, hoy esa cifra se ubica en torno al 33%. La corrección también se observa en los plazos más cortos, donde la reducción fue incluso más pronunciada.
“Aún con el riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos, los activos argentinos continúan operando con una prima elevada respecto de otros emisores similares. Ese diferencial abre la puerta a un otro interrogante: ¿cuánto potencial de compresión permanece incorporado en los Globales? Con rendimientos entre 8% y 9,7%, los bonos continúan descontando escenarios de riesgo significativamente más exigentes que los de sus pares”, acota GMA.
Si la consolidación macro logra sostener la mejora en la percepción crediticia, una convergencia hacia tasas de un digito podría generar ganancias de capital relevantes, subraya. Los mayores beneficiarios de ese proceso serían los bonos de mayor length. Los títulos más cortos, por el contrario, presentan una sensibilidad significativamente menor y, por lo tanto, un potencial más acotado incluso bajo escenarios optimistas, finaliza.
Ceca
El crédito sigue sin asomar, mientras el FMI pone su lupa en la cuestión fiscal
Maquillaje a la caída en la demanda de dinero. Ese es el esquema que, según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), ha practicado, en el último año, la administración del presidente Javier Milei. Desde esa mirada crítica, la entidad señala que, desde el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en abril de 2025, la economía operó bajo infinidad de configuraciones monetarias distintas, es decir, una verdadera montaña rusa. Se puede computar: LeFi, tasa endógena, tasa endógena con piso, tasa endógena con piso y techo móvil, apretón monetario con encajes, relajamiento monetario e intervención en títulos del mercado secundario y la real “Fase de re-monetización”, detalla el CEPA.
Los últimos cambios en aquel esquema parecerían dirigirse a reavivar el crédito, a partir de empujar a las tasas de interés a niveles por debajo de la expectativa de inflación y a una disminución entre el diferencial entre tasa activa y pasiva. Pero ¿cómo se está moviendo el crédito?, se pregunta el CEPA. Y puntualiza: en los primeros cinco meses del año, los préstamos totales acumulan una caída del 5,2% en términos reales. Tarjetas de crédito, Personales y Adelantos en Cuenta Corriente son los segmentos que más contribuyeron a la caída, registrando descensos de 8,1%, 4,3% y 8,3% respectivamente. El reporte acota que la única línea que se ubica en niveles mayores es Hipotecarios, apalancado por la política activa de Banco Nación, que se ubicó como el originador de más del 90% de los préstamos en lo que va del año. Al mismo tiempo, la morosidad de las familias siguió creciendo: desde 9,3% en diciembre de 2025 hasta 12% en abril con Entidades Financieras, mientras que con Proveedores No Financieros de Crédito muestran una irregularidad que alcanza el 31,5%. También es importante marcar que, mientras que la mayoría de las tasas de mercado registraron caídas en los últimos meses, la Tasa Nominal Anual (TNA) de Préstamos Personales informada por el Banco Central (BCRA) se ubica sólo 3,7 puntos porcentuales que a principio de año (67,6% vs 71,3% TNA).
Mientras los analistas festejan que las entidades tuvieron un mejor balance de resultados en el primer trimestre (los mejores fueron de aquellos con menor exposición al crédito), el Gobierno, luego de meses de mirar para otro lado, sabe que tendrá que desestimar, en el corto plazo, al crédito como un motor del crecimiento. Y es que lo que Federico Furiase (secretario de Finanzas de la Nación) llama “depuración” de la morosidad, no es más que los bancos cortando la originación de líneas y saliendo a ofrecer refinanciaciones agresivas (principalmente desde el Sector Público, con planes que “consolidan deudas” e insistiendo con refinanciaciones de tarjeta), remarca el Centro de Economía Política Argentina.
“Este proceso, si bien puede tener efectos positivos sobre las métricas de morosidad, es echarle sal a las heridas de las familias, ya que terminará derivando en la expulsión de muchos hogares del acceso a nuevo crédito, eliminando uno de los factores que podrían ayudar a mantener el nivel de consumo frente al ajuste (así como fue durante 2024 y parte de 2025)”, explica. Así, continúa, las familias se endeudaron para consumir bienes de primera necesidad, no para darse lujos, y cortar el crédito es imponer un ajuste que no permite llegar a fin de mes bajo ninguna vía (o bien empezará a crecer la participación de prestamistas usureros). Por su parte, la refinanciación de deudas, a los costos reales que se siguen viendo, tendrán el mismo destino de irregularidad en unos meses, si es que los salarios reales no acompañan.
Dentro de este esquema de deberes pendientes, el CEPA recuerda que el FMI, producto de la debilidad real del resultado fiscal, recomienda una reforma tributaria y previsional con el fin de mejorar la recaudación, como así también confirma la postergación de la implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el que estiman tiene un costo fiscal de 0,2 puntos del PBI.
También se hace alusión a la situación fiscal de las provincias, advirtiendo que no deben endeudarse en moneda extranjera en valores que excedan su capacidad de generación de dólares, una advertencia que se da en el marco de una caída generalizada de la coparticipación en lo que va del año y un fuerte recorte a las transferencias a las provincias, combinado con una fuerte emisión en moneda extranjera por parte de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por U$S 3.650 millones a una tasa promedio del 8,5%.
Respecto al frente cambiario, si bien el Fondo felicita al Gobierno por el ritmo de compras, marca que los niveles de reservas netas distan mucho de lo proyectado para diciembre 2025, fueron U$S 10.500 millones menores, por eso para junio las metas fueron reducidas en U$S 11.400 millones frente a la revisión de agosto de 2025. Pero este año la dinámica fue muy distinta; esta semana, el BCRA alcanzó su objetivo de compras de dólares por U$S 10.000 millones y el balance cambiario dio positivo por primera vez en nueve meses por una cifra superior a los U$S 1.300 millones, donde tanto la suba de los precios de la energía y metales preciosos como el oro y la plata tuvieron un rol clave, además de la estacionalidad de la liquidación de la cosecha gruesa, reconoce la entidad.
