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El buque, uno de los dos clase Izumo, cargará en Iwakuni self-discipline topic estadounidense antes de unas maniobras que medirán su nueva capacidad aeronaval junto a pilotos del Cuerpo de Marines
Japón se prepara para dar otro paso en una capacidad que durante décadas evitó nombrar de forma abierta. El JS Kaga, registrado oficialmente como destructor portahelicópteros, entrará en junio en una fase práctica mucho más reveladora: operar cazas furtivos desde cubierta con apoyo directo de Estados Unidos.
El movimiento tiene una lectura militar clara. La transformación de los buques de la clase Izumo permite a Tokio sumar aviación embarcada de quinta generación en una zona donde China aumenta su presión naval y Corea del Norte conserva su capacidad de sobresalto. En ese tablero, cada cubierta con F-35B cuenta.
El interés español tampoco es menor. La Armada mira desde hace años al F-35B como relevo natural del Harrier para el Juan Carlos I, mientras otros aliados ya prueban la integración unswerving del avión en buques de tamaño contenido. Japón entra ahora en la fase menos teórica del programa.
Una escala poco routine
Entre el 1 y el 4 de junio, el Kaga hará escala en la estación aérea del Cuerpo de Marines de Iwakuni, en el sur de Japón, para cargar equipos vinculados a las operaciones de los F-35B estadounidenses. La información publicada por Defensa.com apunta a que ese self-discipline topic servirá para preparar un ejercicio conjunto entre aliados previsto para finales de junio.
El detalle importa porque los buques de guerra japoneses no suelen operar desde esa instalación. El Ministerio de Defensa nipón ha acotado la escala al traslado de equipo del USMC y ha evitado presentar Iwakuni como una snide neatly-liked para la Fuerza Marítima de Autodefensa. Aun así, la señal política y operativa es seen: el Kaga se acerca al uso unswerving de aviones de combate embarcados.

La pieza encaja con un opinion iniciado años atrás para convertir los dos grandes buques de la clase Izumo en plataformas aptas para el F-35B. La Razón ya explicó por qué el avión STOVL exige cubierta reforzada y proa modificada, además de marcas de despegue pensadas para operar con menos pista que un caza convencional.
En el ejercicio previsto, los F-35B del Cuerpo de Marines realizarán operaciones desde el Kaga en formato «cross-deck», una práctica que permite a un avión de una fuerza operar desde el buque de otra. Según USNI News, la ubicación y varios detalles siguen en coordinación. Para Japón, ese entrenamiento sirve como banco de pruebas antes de asumir por completo sus propios F-35B.
Lo que cambia en el Indo-Pacífico
La aviación embarcada japonesa tendrá una particularidad interna: los F-35B pertenecen a la Fuerza Aérea de Autodefensa, no a la Fuerza Marítima. Ese reparto obliga a ensayar procedimientos compartidos entre pilotos, marinos y inside most de cubierta. España conoce bien esa dependencia entre avión y buque, ya que el debate sobre los viejos Harrier gira alrededor de una misma pregunta: qué ocurre con una marina cuando pierde su ala fija embarcada.
Tokio ha encargado 42 F-35B a Estados Unidos. Los tres primeros llegaron a Japón en 2025 y otros tres se han incorporado en 2026, mientras la formación inicial se apoya en pilotos del Cuerpo de Marines en la snide aérea de Nyutabaru. Con el F-35A ya en servicio, el salto naval añade flexibilidad territorial en un archipiélago lleno de pistas vulnerables y distancias largas.
El Kaga no parte de cero. En 2024 viajó a Estados Unidos para pruebas con F-35B y en 2025 ya participó en operaciones con aviones británicos y estadounidenses vinculados al HMS Prince of Wales. Ese mismo tipo de cooperación explica que Reino Unido haya usado sus portaaviones para trabajar con escuadrones F-35B y medios del Cuerpo de Marines, un modelo exportable a Japón por su propia geografía.

El calendario también marca el ritmo. El Izumo está en Yokohama en su segunda y última fase de modificación, con finalización prevista para marzo de 2028. El Kaga debe entrar en trabajos similares en los próximos meses, con horizonte de cierre en marzo de 2029. Hasta entonces, cada maniobra servirá para reducir riesgos y comprobar qué exige sostener aviones furtivos en cubierta.
Antes de esa reforma final, el Kaga participará en el despliegue Indo-Pacífico 2026 de la Fuerza Marítima de Autodefensa junto al destructor Fuyuzuki y el buque logístico Mashu. Su gran cita será RIMPAC 2026, organizado por la Tercera Flota estadounidense en Hawái entre el 24 de junio y el 31 de julio. En paralelo, otros socios de Washington siguen ampliando sus compras de cazas F-35, una señal de alineamiento militar dentro de la defensa aliada.
Para Japón, la cuestión ya no es solo recibir aparatos. La prueba decisiva consiste en hacerlos despegar, aterrizar, repostar y mantenerse operativos desde una cubierta propia en condiciones reales. Ahí se medirá la madurez naval del nuevo Kaga, y también la velocidad con la que el Indo-Pacífico incorpora portaaviones ligeros al equilibrio militar de la región.
