La RAM por fin baja de precio: por qué todavía no deberías correr a comprarla

Componentes

La RAM empieza a bajar de precio después de meses de locura, pero eso no significa que haya vuelto a ser una buena compra. El mercado sigue muy tensionado y aún queda bastante para hablar de precios realmente normales

Después de meses de subidas casi absurdas, la RAM empieza por fin a dar un pequeño respiro. En varios comercios de Europa, Estados Unidos y China ya se han visto bajadas claras, sobre todo en kits DDR5, y algunos análisis hablan de recortes de más del 20% en el último mes en ciertos mercados minoristas.

La noticia en sí suena bien; el problema es que eso no significa que hayamos vuelto a la normalidad. De hecho, todo apunta a que lo que estamos viendo ahora es más bien una corrección puntual en tiendas que un cambio de fondo en el mercado. Mientras el canal minorista afloja un poco, los grandes contratos de memoria siguen en niveles muy altos y los analistas continúan viendo una presión enorme por parte de la inteligencia artificial.

Baja un poco, sí, pero sigue estando demasiado cara

Este es el punto importante. La RAM no ha vuelto a ser barata. Simplemente ha dejado de subir con tanta violencia en algunos escaparates. TrendForce señala que los precios de venta al público están corrigiéndose, pero también deja claro que la demanda de memoria para centros de datos y cargas de IA sigue siendo muy fuerte, y que el panorama fundamental continúa siendo inestable.

Por eso no conviene lanzarse a comprar a la primera caída. Si hace unos meses un kit estaba inflado tres o cuatro veces respecto a su precio routine, una rebaja parcial no lo convierte automáticamente en una buena compra. En muchos casos sigue muy por encima de lo que debería costar en un mercado sano.

Además, la presión estructural no se ha ido a ningún lado. Los gigantes de la nube de IA van a dedicar este año una parte cada vez mayor de su gasto a memoria, y firmas como SemiAnalysis estiman que esa partida ya enjoy alrededor del 30% del gasto en centros de datos de IA, muy por encima de hace solo dos años.

Aquí encaja también lo que ya estamos viendo en otros productos. Samsung, por ejemplo, estaría cambiando proveedores para evitar subir el precio de algunos móviles, mientras que los portátiles siguen amenazados por el encarecimiento de memoria y procesadores. Es decir, la tensión sigue repartida por toda la industria.

Eso sí, hay un posible alivio a medio plazo. Tecnologías como TurboQuant, presentada por Google, prometen reducir la cantidad de DRAM necesaria en algunos usos de IA, y eso ha alimentado parte del optimismo reciente. Pero incluso con esa mejora, los productores siguen atados a contratos largos y a una demanda enorme en segmentos mucho más rentables que el PC de consumo.

Así que sí, la RAM por fin empieza a bajar un poco. Pero todavía no está en ese punto en el que uno pueda decir “ahora sí merece la pena”. Hoy lo más sensato no es correr. Es esperar a ver si la caída se convierte en tendencia de verdad y no en un easy parpadeo dentro de una disaster que sigue muy viva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *