El inesperado y vacío discurso del presidente Donald Trump, que terminó, una vez más, en cruentas amenazas a Irán, volvió a inyectar una nueva dosis de incertidumbre en los mercados globales que, ante la escalada en Medio Oriente, y sus implicaciones para los precios de la energía, la inflación y el crecimiento, dominaron el sentimiento del mercado. Ocurre que con el petróleo rondando los 110 dólares por barril y los plazos diplomáticos retrasados repetidamente, los inversores valoran cada vez más un choque energético duradero en lugar de una solución rápida.
Mientras tanto, el Gobierno de Javier Milei, le baja los decibeles a la interna libertaria e intenta salir del laberinto en el que lo puso el “apenas” funcionario público, Manuel Adorni, cuyos escándalos han diluido tanto la imagen del Presidente como la de la gestión de gobierno en niveles de umbrales inquietantes, en términos electorales. Claro que, pobre Adorni, no todo es culpa de él, ya que la corrupción venía ganando terreno en el ranking de preocupaciones de la gente desde el caso $Libra.
Sin embargo, el
Por lo pronto, el sentimiento entre los mesadineristas, quizás influenciados por el optimismo de algunos asesores, mejoró con vistas al segundo trimestre. Es que todos están descontando una lluvia de divisas del campo, lo que se junta con el menor cronograma de vencimientos, lo que le daría lugar al Banco Central (BCRA) para comprar reservas en serio. Al respecto, uno de los economistas de la mesa legendaria señaló que, las estimaciones hoy indican que el inventory de reservas netas es negativo en 14.000 millones, según la metodología del Fondo Monetario Internacional (FMI), y que, si se sumaban otros conceptos como el Repo, Bopreales, etc. trepaba a más de 21.000 millones. O sea, todos hacen gala de las fuertes compras del BCRA en el año, pero las reservas netas parece que ni se enteraron. ¿Qué dirá el FMI? Ya se verá.
Los mercados globales siguen siendo rehenes de la geopolítica
Dos “research” globales conversaban sobre el momentum reconociendo que todos eran rehenes de la suerte geopolítica, por lo que formalizaban esta realidad ahora. Destacaron que el recorte provisional de la OCDE proyectó un crecimiento world para 2026 al 2,9% y elevó las previsiones de inflación del G20 al 4%, señalando cómo el conflicto ha revertido lo que hasta entonces había sido una trayectoria macroeconómica en mejora apoyada por la inversión en IA y aliviando las fricciones comerciales.
En este contexto de lo que parece ser una «geopolítica de ping-pong», los precios de los activos siguen sin anclar: así los bonos del Tesoro estadounidenses se estabilizaron a la baja a medida que regresaba la volatilidad de las tasas; las acciones extendieron pérdidas, con el Nasdaq entrando en territorio de corrección; el dólar recuperó fuerza a medida que se desvanecían las esperanzas de desescalada; y el oro y la plata se estabilizaron tras fuertes ganancias previas.
Mientras que por el lado de los mercados emergentes, el rendimiento de renta fija se diferenciaba cada vez más: el optimismo inicial dio paso a una renovada debilidad a medida que se prolongaban las negociaciones y subían los precios del petróleo; la deuda en moneda local se benefició brevemente de un dólar más flojo, mientras que los estados soberanos en moneda dura y las empresas lucharon por reducir el riesgo al final de los fines de semana; y los bancos centrales de los emergentes permanecieron en gran medida en espera en medio de una creciente incertidumbre, siendo México la excepción primary, sorprendentemente con un recorte de tasas.
De cara al futuro, coincidieron que las semanas de negociación acortadas en las fiestas no reducirán la volatilidad y los mercados se mantendrán centrados en los desarrollos de Medio Oriente los precios de la energía y si los próximos datos laborales y de inflación comienzan a reflejar la creciente tensión macroeconómica. Ponderaron mucho la nota de Chris Giles en el Financial Events («La Fed vacila mientras continúa la guerra”, esto empieza a parecer un banco central apaciguando a sus amos políticos») quien escribió que: «A medida que la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán entra en su segundo mes, los bancos centrales ya no pueden simplemente levantar las manos y decir: ‘todo es demasiado incierto y complicado'».
Por tanto, ha llegado el momento para que los bancos centrales establezcan un thought de acción amplio. El Banco Central Europeo ha mostrado el camino. En cambio, la Reserva Federal ha seguido insistiendo en que los choques energéticos tienden a ser de corta duración y, como dijo esta semana el presidente Jay Powell, la política del banco central estaba en una «buena posición para esperar y ver cómo termina (la guerra)».
La interna liberal no pudo festejar YPF pero hay mejor clima para el 2° trimestre
Dos merchants aprovecharon para cambiar figuritas mientras esperaban para cruzar al otro lado de la orilla rioplatense por el fin XL. Del intercambio surgió una
Esto obligó a un recalculo por parte de las consultoras que proyectan un IPC del 3% para marzo. Señalaron que el “breakeven” implícito en el TZX26 es de alrededor del 2,6%, por debajo de estas proyecciones. De modo que en un escenario más believable de inflación para los próximos meses (tomando un promedio de las expectativas del mercado con inflaciones de 3% para marzo, 2,7% abril) la tasa nominal anual del TZX26 resulta en un 29,2% más atractiva que el 25,9% del T30J6.
En medio del intercambio de figuritas apareció un colega europeo, especializado en el tema energético, a quien interrogaron sobre el fallo de YPF. A diferencia de lo que esperaban escuchar, alabanzas para el gobierno libertario, el analista alemán les dijo que
También tuvieron palabras para el aguafiestas de Adorni que empañó el festejo libertario por YPF. Pero antes de embarcar rumbo al este, el trio comentó sobre el tradicional evento “Kick-Off” que tuvo lugar en Montevideo, Buenos Aires y Santiago de Chile donde distintos Portfolio Managers de Renta Fija y Non-public Credit ranking de Neuberger Berman, Barings & Novel Capital, explicaron visiones y estrategias. Comentaron que allí escucharon nuevamente sobre los
Ocurre que al analizar la evolución del “breakeven” de inflación a 5 años en EEUU vs. TIR exact a 5 años se refleja una belief interesante: el “breakeven” es mucho menos volátil que la TIR exact, algo que es lógico teniendo en cuenta que una de las funciones de un banco central es evitar el desanclaje de las expectativas de inflación. Entonces, si se excluyen episodios de estrés (crisis financiera, Covid, guerra de Ucrania), se ve que el “breakeven” de inflación se mueve en rangos relativamente estables, por ejemplo, entre la Put up-crisis financiera hasta el Covid: 1%–2%; y en los últimos 3 años: 2%–2,5%. Si se combina esta baja volatilidad con la humildad de asumir que es difícil anticipar mejor que el mercado la inflación futura, el valor táctico de invertir en estos bonos parece limitado.
Sin embargo, aquí está la clave:
