Origen del cine argentino: ¿Quién filmó “La revolución de mayo”?

Hace pocas semanas, el investigador, historiador cinematográfico, escritor y coleccionista Lucio Mafud presentó, en el Microcine de la ENERC, los avances de su estudio sobre la película La Revolución de Mayo, uno de los títulos considerados fundacionales del cine de ficción argentino.

En esta entrevista con Ñ, el autor de títulos como La imagen ausente, el cine mudo argentino en publicaciones gráficas y Entre preceptos y derechos, directoras y guionistas en el cine argentino (1915-1933), entre otros, nos recibió en la biblioteca INCAA-ENERC –su espacio de trabajo– para revelarnos datos inéditos que cuestionan tanto la fecha tradicionalmente aceptada para su estreno, a partir de la cual se instituyó el Día del Cine Nacional, como la atribución del film a Mario Gallo. Esto abre la posibilidad de identificar a un pionero hasta ahora desconocido de nuestra cinematografía temprana.

“Durante la década de 1980 se dieron a conocer dos importantes investigaciones que provocaron un cambio fundamental en la historia de los orígenes del cine de ficción en la Argentina –señala Mafud en el trabajo presentado–. En 1983 Diana Klug, la investigadora del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, determinó que El fusilamiento de Dorrego, del cineasta Mario Gallo, considerado por ese entonces el primer film argumental del cine nacional, se había estrenado el 11 de marzo de 1910 en el Circo Anselmi y el Teatro Ateneo. Posteriormente, en 1988, los investigadores del Seminario de Investigación de la Historia del Cine Mudo Argentino (Fundación Cinemateca Argentina) descubrieron que la película histórica La Revolución de Mayo, atribuida también a Mario Gallo, se habría exhibido por primera vez el 22 y el 23 de mayo de 1909 en el Teatro Ateneo; es decir, con anterioridad a El fusilamiento de Dorrego”.

–¿Qué fue lo que te llevó a hacer esta profunda revisión histórica?

–Desde 2008 investigo el cine mudo argentino, por lo que tengo recopilada mucha información. Entre ella, varias entrevistas a Mario Gallo y notas de diferentes cronistas de la época. Lo que siempre llamó mi atención es que Gallo hacía mención a El fusilamiento de Dorrego y no a La Revolución de Mayo, que debería de haber sido, según los historiadores, su primera película y su primer estreno comercial en salas. Eso me resultó muy extraño. Otra cuestión llamativa fue que, en esos reportajes y notas, se mencionaba una serie de películas, pero en esa lista nunca aparecía La Revolución de Mayo como parte de la filmografía de Gallo. Con todo esto dije: “Acá hay algo, un indicio de que tal vez Gallo no haya sido o no haya estado relacionado con la producción de este film”.

–En tu trabajo, además, señalás que la copia de La Revolución de Mayo no presenta títulos, rótulos ni leyendas que remitan a los productores o realizadores del film. Los investigadores Claudio España y Ricardo Manetti afirmaron: “Respecto a La revolución de Mayo, nada atestigua todavía que la realización fuera de Gallo”.

–En ese sentido, con lo que destacás y con todas las otras dudas, parecía casi una película huérfana. Muy diferente de lo que sucede, por ejemplo, con La creación del Himno, dirigida por Gallo, donde cada intertítulo lleva la sigla “M. Gallo”. Me parece importante destacar que, en aquella época, se tendía a establecer la autoría de un filme en función de la empresa productora.

Archivo. Revista “Movie” nacida en 1914 como “Excelsior”, ejemplar de 1944.
Foto: Emmanuel Fernández

–Y así empezó la búsqueda, el trabajo de reconstruir información que pudiera cambiar la historia en los libros de cine.

–(Sonríe). Con esa premisa volví a las publicaciones de la época, que básicamente son los diarios, porque entonces no existía una revista cinematográfica. La primera aparece a fines de la primera década del siglo XX. Para 1908, 1909 y 1910 los diarios eran la fuente principal, lo cual tornó dificultosa la investigación.

–¿Por qué?

–Porque en ese entonces no había una sección específicamente cinematográfica en los diarios. Tampoco existía una cartelera detallada con toda la programación de cada sala, generalmente céntrica. Esto implicó revisar muchísimos periódicos para intentar reconstruir esa información. Mi punto de partida fue trabajar con los diarios que no habían sido citados en investigaciones anteriores y, por otro lado, abordar secciones que no tenían relación directa con el cine, al menos en una primera instancia.

–En ese entonces la sección Sociales era un reflejo de lo que ocurría también en el terreno cultural.

–En esas páginas se narraban los eventos sociales, generalmente de las clases altas: casamientos, defunciones, festivales benéficos, muy comunes en esa época. En ese tipo de festivales, era frecuente que se exhibieran películas. Por eso consideré que podía ser una fuente de información. Y fue en esa sección donde apareció la proyección de La Revolución de Mayo antes de su estreno: el 22 de mayo de 1909. En el diario El Tiempo encontré en Sociales un anuncio que decía que el 1º de febrero se iba a organizar una función benéfica con la exhibición de La Revolución de Mayo, con una particularidad: el film había sido cedido por la empresa del Cinematógrafo Caballito. También allí iba a exhibirse con el fin de recaudar fondos.

Mafud es investigador referencista especializado en cine argentino de la Biblioteca y Centro de Documentación y Archivo del INCAA-ENERC. 
Foto: Emmanuel Fernández

–Quiero detenerme aquí. Porque aparece en escena el Cinematógrafo Caballito, que en tu investigación cobra una relevancia central.

–Sí, porque podía tener la propiedad del film en algún sentido. Además, era un cinematógrafo que no había sido citado de manera relevante en la historia del cine argentino. Esto me llevó a retroceder aún más y comenzar a buscar pistas. Así encontré, en el diario La Prensa, el anuncio del estreno de La Revolución de Mayo que señalaba: “19 de octubre de 1908, en el Cinematógrafo Caballito”. La película se exhibió comercialmente los dos días siguientes, el 20 y el 21, en la misma sala. También en La Prensa apareció el anuncio de una exhibición privada organizada para la prensa, prevista para el 15 de octubre. A partir de esas fechas, que tomé como referencias, comencé a buscar en diferentes medios, revisando todos los ejemplares disponibles en hemerotecas. Así encontré información sobre la producción de la película, la sinopsis argumental detallada de algunos episodios y su recepción.

–Acabás de mencionar dos puntos centrales: la nueva fecha de estreno y el papel protagónico del Cinematógrafo Caballito.

–¿Quién era la persona detrás de ese cine? La respuesta fue alguien nunca mencionado en la historia del cine argentino: un exhibidor y productor llamado Juan S. (o A.) Mujica, quien inauguró a fines de junio de 1907 el Biógrafo Moderno en el salón de la Sociedad Italiana de Caballito, ubicado en Cachimayo 66, que poco después pasó a denominarse Cinematógrafo Caballito. Estas piezas me llevaron a pensar si no era Mujica el verdadero artífice de La Revolución de Mayo, ya que en la copia conservada no aparece ninguna mención a Gallo. Me centré en los diarios barriales. Allí se publicaban la programación de los cines y los eventos sociales del barrio. De esta manera pude reconstruir parte de la historia de Juan Mujica.

Entrevista con Lucio Mafud sobre el origen del cine argentino.
Foto: Emmanuel Fernández

–Por lo que contás, en esos años, Mujica y su cinematógrafo ocuparon un lugar relevante.

–Sí. En las secciones Sociales de diarios como El Clarín aparece que, a mediados de junio de 1907, Mujica fundó el Cinematógrafo Caballito y que a ese cine concurrían, en general, familias de las clases altas de Caballito y Flores. Incluso, en el terreno adyacente a la sala, Mujica había construido un jardín de verano. Allí, en los días de calor, los concurrentes podían trasladarse y consumir refrescos o helados mientras, según las crónicas de la época, “se deleitan con la música de una exquisita orquesta”.

–¿Por qué creés que Mujica no señaló que La Revolución de Mayo era de su autoría?

–Resulta llamativo que desapareciera toda información sobre ese cine. No hay rastros del Cinematógrafo Caballito ni de Mujica desde octubre de 1909. Es como si se hubiera retirado de la exhibición cinematográfica y su figura, como tantas otras, hubiera caído en el olvido. La historia de los orígenes del cine nacional empezó a escribirse a mediados de la década de 1910, y para entonces Mujica ya no estaba en actividad; en cambio, Gallo adquirió creciente centralidad.

–Por eso, cuando se recuperó La Revolución de Mayo en la década del 50 y se incluyó por primera vez en la historia del cine argentino, ¿no se dudó en atribuírsela a Gallo?

–Cuando se descubre esa copia –un film en 35 mm nitrato– sin referencias en los títulos, se tiene en cuenta la centralidad de Gallo como pionero del cine histórico en Argentina. Por eso se lo asoció casi automáticamente con la película.

–Mujica es un personaje muy interesante. ¿Vas a seguir indagando en su participación cultural?

–Sí, porque no solo fue un exhibidor. A mediados de 1908 compró una cámara cinematográfica y contrató a Modesto San Juan, jefe de fotógrafos de la revista PBT. Así comenzó a producir documentales y películas sobre eventos sociales. Voy a seguir profundizando en la figura de Mujica y analizar con mayor detalle los fragmentos de la película que se conservaron y los que se perdieron.

Mafud es autor de Es autor de los libros La imagen ausente. El cine mudo argentino en publicaciones gráficas. Catálogo. Tomo I: El cine de ficción (1914-1923) (Biblioteca Nacional/Teseo), entre otros. 
Foto: Emmanuel Fernández

–No hay duda de que el trabajo que vas a realizar sobre Mujica echará luz sobre un personaje hasta ahora desconocido en los libros de cine.

–Es una figura oculta en nuestro cine. Hay cuestiones muy interesantes, como la participación de las comisiones de festejos patrióticos, que posiblemente lo hayan incitado a realizar una adaptación cinematográfica de un hecho fundacional como la Revolución de Mayo. Incluso aparecen proyectos cinematográficos que tenía en mente como La batalla de San Lorenzo, La Reconquista, La muerte de Liniers y La vida de San Martín. Por ahora no hay evidencia de que llegarán a realizarse.

Lucio Mafud, Investigador de cine argentino

Investigador referencista especializado en cine argentino de la Biblioteca y Centro de Documentación y Archivo del INCAA-ENERC. En 2008 y 2010 obtuvo las becas Oscar Landi y Domingo F. Sarmiento otorgadas por la Biblioteca Nacional que le permitieron desarrollar una investigación sobre el cine silente argentino.

Es autor de los libros La imagen ausente. El cine mudo argentino en publicaciones gráficas. Catálogo. Tomo I: El cine de ficción (1914-1923) (Biblioteca Nacional/Teseo), Entre preceptos y derechos. Directoras y guionistas en el cine mudo argentino (1915-1933) y coautor de Por las Naciones de América. El cine documental silente de Renée Oro (Estudio histórico y técnico) editados por el Competition Internacional de Cine de Mar del Plata. También publicó ensayos sobre esta temática en diversas revistas académicas como Imagofagia, Políticas de la Memoria e Izquierdas.

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