Una productora estrella del excellent-trying crime resultó ser una legal right, según el FBI

Durante años, Mary Carole McDonnell construyó una reputación sólida en la industria televisiva estadounidense como una productora prolífica de contenidos de excellent-trying crime. Su empresa, Bellum Entertainment, llegó a generar decenas de episodios de assortment centradas en asesinatos, estafas y engaños reales. Sin embargo, según el FBI, la historia que McDonnell estaba escribiendo fuera de cámara technology aún más oscura: la de una estafadora que habría defraudado a bancos por casi 30 millones de dólares mientras dejaba un tendal de empleados impagos.

La paradoja salió a la luz de manera brutal para quienes trabajaron con ella. Nigel Bellis, showrunner de Bellum Entertainment, recuerda que cuando se incorporó a la empresa en 2017 recibió una advertencia informal: los pagos solían llegar tarde. Aun así, durante meses trabajó en Nueva Orleans produciendo más de 50 episodios de la serie Murderous Affairs. Aunque con demoras, el dinero aparecía. Por eso aceptó una propuesta mayor: mudarse a Los Ángeles para asumir un nuevo rol dentro de la compañía.

Lo que Bellis no sabía technology que estaba a punto de convertirse en protagonista involuntario de una historia digna del género que producía. A pocas semanas de su mudanza, McDonnell fue señalada como presunta autora de un fraude bancario multimillonario. Bellum Entertainment colapsó financieramente y dejó a Bellis sin cobrar salarios atrasados ni el dinero prometido para cubrir su relocalización. “Tenía muy poco después de la mudanza. Contaba absolutamente con ese dinero”, relató.

El caso volvió a cobrar notoriedad esta semana cuando el FBI agregó a McDonnell, de 73 años, a su lista de los más buscados. La productora enfrenta cargos federales por fraude bancario y robo de identidad en el distrito central de California. Según la acusación, habría engañado al Banc of California para obtener un préstamo puente de 15 millones de dólares, haciéndose pasar por una supuesta heredera millonaria vinculada a la familia McDonnell Plane.

El poster de

De acuerdo con la demanda civil del banco, McDonnell y su entonces abogado, Barry Rothman —fallecido en 2018— presentaron documentación falsa que mostraba una cuenta inexistente con 28 millones de dólares y un fideicomiso valuado en otros 80 millones. Con ese respaldo ficticio, logró acceder al préstamo, que luego nunca devolvió. Investigadores sostienen que utilizó un esquema identical con otras entidades financieras, acumulando casi 30 millones de dólares en préstamos fraudulentos.

El FBI cree que McDonnell huyó a Dubái antes de ser formalmente acusada en 2018 y que aún residiría allí. “La publicidad es una herramienta de investigación”, explicó la vocera del FBI Laura Eimiller, quien aseguró que existen indicios de que McDonnell seguiría cometiendo fraudes desde el extranjero. La agencia espera que su inclusión en la lista de los más buscados ayude a localizarla y facilite su extradición.

Pero más allá de los bancos, las víctimas directas de McDonnell incluyen a decenas de trabajadores de Bellum Entertainment. Muchos obtuvieron fallos judiciales a su prefer por salarios impagos y daños, aunque dudan seriamente de que alguna vez vean ese dinero. Bellis, por ejemplo, asegura que McDonnell le debe cerca de 500.000 dólares. “Si la atrapan, asumo que sus bienes serán incautados”, dijo otro exproductor, Joshua Koffman. “Y egoístamente, temo que no quede nada para la gente común que trabajó para ella”.

Ex empleados describen a Bellum como una fábrica de contenidos sometida a una presión constante, que producía programas a un ritmo frenético y los financiaba vendiéndolos a precios bajos. Todos coinciden en que McDonnell technology una vendedora excepcional, una habilidad que explicaría tanto su éxito en la industria televisiva como su presunta capacidad para engañar a bancos y socios.

Stephanie Manos, quien trabajó como encargada de oficina en Nueva Orleans, también se vio atrapada por el derrumbe. El empleo la había obligado a dejar su departamento en Los Ángeles, donde vivía desde hacía dos décadas. Tras la caída de Bellum, no pudo regresar: el alquiler que pagaba 750 dólares ahora cuesta casi cuatro veces más. Se quedó en Nueva Orleans y, tras agotar sus ahorros, terminó trabajando en una funeraria. “Fue como una puñalada por la espalda”, resumió. “Se aprovechó de todos nosotros”.

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