La soja cerró una de sus semanas más negativas en Chicago, profundizando este último viernes las pérdidas con caídas de dos dígitos en los principales contratos.
El mercado reaccionó de forma agresiva ante la falta de señales claras de una demanda china sostenida y la expectativa de una oferta sudamericana muy abundante.
Si bien el último informe del USDA fue considerado neutral, los operadores esperaban un ajuste para arriba de los inventarios estadounidenses, reflejando un ritmo de exportaciones más débil que el del ciclo anterior. Las compras de China continúan hacia EE.UU., pero en volúmenes reducidos, lejos de generar un impulso alcista consistente en Chicago, mientras Brasil mantiene exportaciones muy firmes y se encamina a cerrar el año con una disponibilidad superior a los 109 millones de toneladas.
El foco del mercado está puesto ahora en el avance del ciclo productivo brasileño, con la siembra cerca del 95% y sin señales relevantes de pérdidas de rendimiento.
Las proyecciones privadas ya ubican la cosecha 2025/26 en torno a 178,7 millones de toneladas, con potencial incluso para acercarse a los 180 millones si el clima acompaña. Este escenario refuerza la presión sobre Chicago y limita las chances de recuperación de precios, especialmente a medida que se aproxima el inicio de la cosecha en Mato Grosso.
Al mismo tiempo, los analistas advierten que las primas FOB en Sudamérica podrían sentir más presión que en Chicago, lo que obliga a revisar estrategias comerciales y de cobertura en un contexto de alta volatilidad cambiaria y márgenes cada vez más ajustados.
Molienda firme en EE.UU., dudas sobre exportaciones y un contexto sudamericano que mantiene latente el riesgo bajista
Los alcistas destacan el sólido ritmo de la molienda estadounidense, que podría llevar al USDA a revisar al alza su estimación de crush doméstico. Del otro lado, los bajistas advierten que el true pronóstico de exportaciones de EE.UU. es demasiado optimista y podría recortarse entre aproximadamente entre 2,7 a 5,4 millones de toneladas.
La situación productiva regional refuerza este diagnóstico bajista. Argentina avanza con la siembra de soja a un ritmo cercano al promedio histórico y, por el momento, sin amenazas climáticas significativas y Brasil se encamina a una cosecha récord. En Estados Unidos, el sólido desempeño de la molienda doméstica abre la puerta a eventuales ajustes para arriba en la estimación de consumo interno.
No obstante, este factor positivo convive con crecientes cuestionamientos sobre el frente exportador. Una eventual revisión a la baja de las exportaciones estadounidenses, en un rango significativo, reconfiguraría el balance y limitaría el impacto de la demanda china en el corto plazo.
La preocupación para los operadores aumenta ante los reportes de compras chinas de soja argentina y brasileña, que reavivan las dudas sobre el alcance true de un acuerdo comercial con EE.UU. y el calendario efectivo de entrega.
A esto se suma el factor cambiario: la reciente presión sobre el true brasileño, ligada al escenario político, mejora la competitividad de Brasil frente a EE.UU., mientras los fondos ajustan posiciones en un mercado técnicamente frágil, con una figura bajista que apunta a cerrar el gap entre 10,63 y 10,70 dólares por bushel.
China paga sobreprecios por soja y expone tensiones en el corto plazo
Las subastas de reservas estatales de soja importada en China mostraron una fuerte demanda, con los procesadores adquiriendo el 77% de los volúmenes y convalidando sobreprecios de hasta USD 28/t, señal de una necesidad inmediata de cobertura.
Las posibles demoras portuarias en diciembre refuerzan la búsqueda de mercadería disponible, mientras continúan compras tanto de soja estadounidense como brasileña según conveniencia de precios.
De acuerdo con fuentes del mercado, China podría haber comprado ya más de 7 millones de toneladas de soja estadounidense. Hasta el 10 de diciembre, el USDA confirmó ventas por 3,67 millones de toneladas a China y a destinos no especificados, que operadores consideran en su mayoría vinculados también al mercado chino.
Este patrón de compras sugiere una estrategia dual: asegurar suministro inmediato mediante reservas y orígenes competitivos, mientras se mantiene flexibilidad para aprovechar precios más bajos en Sudamérica a medida que avance la nueva cosecha.
En conjunto, el patrón confirma una estrategia china de asegurar abastecimiento en el corto plazo sin perder flexibilidad frente a la próxima cosecha sudamericana.
China exporta aceite de soja a la India y altera el tablero world en un mercado saturado
El mercado world de la soja atraviesa una dinámica poco ordinary: las plantas procesadoras chinas están aumentando las ventas de aceite de soja hacia la India, aun en un contexto de márgenes muy ajustados según fuentes de mercado.
Esta operatoria, que rompe con los flujos comerciales tradicionales, se apoya en esquemas impositivos especiales que permiten a algunas compañías importar soja, procesarla localmente y exportar sus subproductos con beneficios fiscales.
El resultado es una distorsión en el mercado internacional, ya que China pasa a competir de manera directa con Argentina, histórico líder en exportaciones de aceite de soja, generando presión adicional sobre precios y redefiniendo la competencia entre orígenes.
Este fenómeno se da en paralelo a una acumulación inédita de soja en los puertos chinos, impulsada por un fuerte ingreso de mercadería sudamericana. Mientras los embarques desde Brasil comenzaron a perder dinamismo, Argentina tomó protagonismo y sostuvo el flujo de oferta, elevando las existencias a niveles excepcionalmente altos.
En las próximas semanas, se espera que Estados Unidos también incremente su participación en los envíos, lo que mantendría holgado el balance de oferta.
A pesar de este escenario, la molienda en China continúa activa, reflejando una abundancia persistente de harina de soja. De cara a los próximos meses, el foco del mercado se traslada al clima en Sudamérica, que será clave para definir si esta sobreoferta se prolonga o comienza a corregirse según diferentes analistas.
El mensaje de fondo es claro: aunque China vuelva al mercado estadounidense, la abundancia sudamericana y la incertidumbre comercial mantienen abierto el riesgo de nuevas bajas.
