El tradicional asado político que encabeza Luis Barrionuevo volvió a convertirse en un punto de referencia ineludible del calendario político-sindical. El encuentro, realizado en Mar del Plata, convocó a más de 500 dirigentes sindicales de todo el país, consolidando una mesa de alto volumen político y gremial, donde se cruzaron diagnósticos, señales y conversaciones reservadas.

La magnitud de la convocatoria fue, una vez más, el dato central. Referentes sindicales de distintos sectores y regiones participaron de un espacio que funciona como termómetro del clima interno del movimiento obrero y, al mismo tiempo, como ámbito donde se empiezan a explorar posicionamientos frente al debate por la reforma laboral y el reordenamiento político que atraviesa la Argentina.

En ese marco, una de las presencias que concentró mayor atención fue la de Miguel Siciliano, principal armador político del gobernador Martín Llaryora. Su asistencia fue interpretada como una señal política concreta: Córdoba decidió tener representación directa en una mesa donde confluyen sindicatos con peso propio y capacidad de incidencia en la agenda nacional.

El acercamiento entre Siciliano y Barrionuevo se produjo a partir de gestiones previas del dirigente sindical cordobés Juan Rousselot, quien actuó como intermediario en el contacto que derivó en la participación del emisario del gobernador. Sin anuncios ni formalidades, el gesto dejó abierto un canal de diálogo entre el sindicalismo alineado con Barrionuevo y el esquema político que conduce Llaryora en Córdoba.

Fuera del encuentro principal, también se los vio a Rousselot y Siciliano compartiendo un desayuno junto a Barrionuevo en el Hotel Sasso, una postal que reforzó la lectura política del viaje y sumó volumen a las interpretaciones sobre conversaciones que excedieron el evento central.

Hacia adelante, el interrogante queda planteado. ¿Cómo terminará de ordenarse el armado político de Llaryora en este nuevo escenario nacional? ¿Qué alianzas logrará consolidar en un contexto atravesado por la discusión laboral y la necesidad de ampliar respaldos? ¿Este acercamiento con Barrionuevo le aportará fortaleza en el plano sindical y de la fuerza laboral organizada? ¿Alcanzará para equilibrar la fuerte presencia política de Javier Milei en Córdoba?

Por ahora, son todas preguntas abiertas. Como suele ocurrir en estos encuentros, las definiciones no se anuncian: se insinúan. Y el asado político de Barrionuevo volvió a ser, una vez más, el escenario donde esas señales empiezan a tomar forma, entre gestos, silencios y movimientos que todavía conservan un margen deliberado de misterio.

Por Ricardo Tapia

Editor jefe de MoM, con más de veinte años de trayectoria en medios gráficos y audiovisuales. A lo largo de su carrera se desempeñó en roles de conducción editorial, producción y análisis de contenidos, y también actuó como corresponsal de guerra, cubriendo escenarios de alta complejidad y riesgo. Su experiencia combina mirada periodística, criterio editorial y capacidad para abordar contextos políticos, sociales e internacionales con rigor y solidez profesional.

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