Zohran Mamdani, en su primer discurso como alcalde de Nueva York: “No creo que debamos tener multimillonarios”

El socialista democrático Zohran Mamdani hizo historia al convertirse en el nuevo alcalde de la ciudad de Nueva York. Con apenas 34 años, el primer alcalde musulmán de la ciudad y el primero en asumir el cargo como socialista democrático llegó al poder tras una campaña que combinó retórica elevada, humor afilado y una fuerte impronta digital, marcada por memes virales y frases que rápidamente trascendieron el ámbito local.

Nacido en Uganda y criado en Nueva York desde los siete años, Mamdani construyó una candidatura que desafió tanto al establishment político como a las narrativas tradicionales sobre liderazgo urbano. Su victoria no solo redefinió el mapa político de la ciudad más influyente de Estados Unidos, sino que también resonó a nivel nacional e incluso internacional.

En su discurso de victoria, Mamdani fue directo al confrontar la agenda migratoria del presidente Donald Trump. Reivindicó el rol central de los inmigrantes en la construcción y el funcionamiento de la ciudad, y prometió proteger a esas comunidades frente a las acciones del Servicio de Inmigración y Management de Aduanas (ICE).

“Nueva York seguirá siendo una ciudad de inmigrantes: construida por inmigrantes, impulsada por inmigrantes y, desde esta noche, liderada por un inmigrante”, afirmó. Y agregó, dirigiéndose directamente a Trump: “Para llegar a cualquiera de nosotros, tendrán que pasar por todos nosotros”.

Junto a su esposa, Rama Duwaji. Foto: EFE/EPA/AMIR HAMJAJunto a su esposa, Rama Duwaji. Foto: EFE/EPA/AMIR HAMJA

Durante la campaña, Mamdani también protagonizó duros cruces con sus adversarios. En un encendido debate de octubre con el candidato independiente Andrew Cuomo, respondió a las críticas por su supuesta falta de experiencia señalando las fallas graves de la gestión de Cuomo como gobernador del estado. “Lo que no tengo en experiencia lo compenso con integridad. Y lo que a vos te falta en integridad, nunca podrías compensarlo con experiencia”, lanzó.

La identidad de Mamdani fue otro eje central de la contienda. Criado en Nueva York bajo la sombra del 11 de septiembre, habló en numerosas ocasiones sobre sus experiencias personales con la islamofobia, una problemática que volvió a emerger durante una campaña cargada de tensiones raciales. En su discurso de victoria fue tajante: “Nunca más Nueva York será una ciudad donde se pueda hacer campaña con islamofobia y ganar una elección”.

Su estilo descontracturado y su manejo del humor también marcaron la diferencia. En uno de los momentos más virales de la campaña, respondió a un manifestante que lo llamó “comunista” mientras se subía a una bicicleta del sistema público Citi Bike: “Se pronuncia ‘ciclista’”. El video recorrió las redes y sintetizó su apuesta por el transporte accesible, la infraestructura ciclista y una comunicación política menos solemne.

Mamdani nunca intentó suavizar su identidad ni sus convicciones. “Soy joven, pese a mis mejores esfuerzos por envejecer. Soy musulmán. Soy socialista democrático. Y lo más imperdonable de todo: me niego a disculparme por cualquiera de estas cosas”, afirmó ante sus seguidores.

Mamdani no dudó en cuestionar la concentración extrema de la riqueza. “No creo que debamos tener multimillonariosMamdani no dudó en cuestionar la concentración extrema de la riqueza. “No creo que debamos tener multimillonarios». Foto: Amir Hamja/Pool by the utilize of REUTERS

La asequibilidad fue el corazón de su campaña y sigue siendo el eje de su agenda. En ese marco, Mamdani no dudó en cuestionar la concentración extrema de la riqueza. “No creo que debamos tener multimillonarios porque, francamente, es demasiado dinero en un momento de tanta desigualdad. Lo que necesitamos es más igualdad en nuestra ciudad, en nuestro estado y en nuestro país”, sostuvo.

Incluso los episodios más triviales se convirtieron en cloth político. Cuando una foto suya comiendo un burrito con cuchillo y tenedor en el metro desató burlas en redes sociales, Mamdani respondió con ironía: “Los escucho, los veo. Y si sos un burrito en el tren Q, te como”.

El discurso de victoria fue seguido mucho más allá de Nueva York. Mamdani habló directamente a Trump, consciente de la audiencia nacional: “Si alguna ciudad puede mostrarle a un país traicionado por Donald Trump cómo derrotarlo, es la ciudad que lo vio nacer políticamente”.

Mamdani juró como el alcalde número 111 de Nueva York a la medianoche del 1 de enero, en una estación de metro en desuso bajo el Ayuntamiento, en una ceremonia oficiada por la fiscal total del estado, Letitia James. Luego, la ciudad celebró con una inédita fiesta in sort a lo largo del “Cañón de los Héroes” en Broadway.

Durante la campaña, Mamdani dijo que había hecho política “en poesía”, pero que gobernaría “en prosa”. Ahora comienza ese desafío: traducir principios ideológicos en gestión concreta en una de las ciudades más complejas del mundo. Con más de 400 asesores ya convocados y una agenda centrada en bajar el costo de vida, el nuevo alcalde enfrenta el reto de demostrar que su retórica puede convertirse en políticas efectivas.

Por Ricardo Tapia

Editor jefe de MoM, con más de veinte años de trayectoria en medios gráficos y audiovisuales. A lo largo de su carrera se desempeñó en roles de conducción editorial, producción y análisis de contenidos, y también actuó como corresponsal de guerra, cubriendo escenarios de alta complejidad y riesgo. Su experiencia combina mirada periodística, criterio editorial y capacidad para abordar contextos políticos, sociales e internacionales con rigor y solidez profesional.

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