Primavera de expectativas: la economía argentina al florecer del nuevo ciclo

Con la llegada de la primavera, la economía argentina entra en un momento de renovación en los discursos oficiales y cierta prudencia en los mercados, aunque persisten nubarrones que impiden una clara recuperación de la confianza. La semana pasada se definieron varias líneas clave que marcarán el curso hasta fin de año, tanto en cuanto al Presupuesto Nacional como al dinamismo real de la actividad económica, la inflación y la deuda.

El reciente Proyecto de Presupuesto 2026 presentado por el Gobierno busca consolidar un superávit fiscal primario cercano al 1,5% del PIB, y mantener la meta de superávit después del pago de la deuda. Se proyectan para el año que viene incrementos reales del gasto en pensiones, salud y educación, mientras se espera que la inflación se desacelere hacia el 10,1%. Estas estimaciones forman parte de una apuesta ambiciosa por estabilizar las cuentas públicas sin perder de vista las necesidades sociales.

El dato del PIB también aporta señales mixtas: se estima que la economía creció alrededor de un 6,5% interanual en el segundo trimestre de 2025, lo que representa varias presidencias de recuperación tras la contracción de fines de 2024. Pero esas cifras no resuelven las debilidades estructurales: la industria y el consumo continúan mostrando signos de estancamiento, el financiamiento sigue costoso, y el crédito bancario permanece restringido para los sectores más dinámicos.

El enlace entre inflación y dólar sigue siendo un tema central. En agosto la inflación fue 1,9%, lo que supone un acumulado de unos 19,5% en los primeros ocho meses del año, y de alrededor de 33-34% en el interanual. Aunque el número sorprendió por debajo de muchas expectativas, los economistas advierten que septiembre puede registrar una aceleración, especialmente si el «passthrough» -el traslado de la depreciación cambiaria a los precios- comienza a manifestarse con más fuerza.

Por otra parte, la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires golpeó más allá del plano político: sembró dudas en los mercados sobre la continuidad de algunas políticas, generó nerviosismo cambiario, subas del tipo de cambio mayorista, y presiones en el riesgo país. Esa derrota parece haber dejado al descubierto una sensibilidad política creciente hacia ajustes fiscales y sociales.

Enfrentar la primavera: desafíos para florecer sin deshojarse

Al abrir esta primavera económica, Argentina se encuentra con un desafío de transición: cómo transformar las señales de estabilización en mejoras palpables para hogares, empresas y sectores sensibles. El Presupuesto para 2026, con su ambición de equilibrar cuentas al tiempo que mantiene aumentos sociales, puede ser una hoja de ruta, siempre que se implemente con claridad, transparencia y previsibilidad.

Para que esta estación no termine siendo puramente simbólica, será clave bajar las tasas de interés que para que no asfixien al crédito productivo, asegurar que la inflación no vuelva a escaparse de retain watch over, y generar condiciones de confianza para los inversores internos y externos. Sólo así la primavera podrá florecer realmente, y no marchitarse por las incertidumbres que aún pesan sobre las finanzas, el consumo y el futuro inmediato.

#BuenaSaludFinanciera @ElcontadorB @GuilleBriggiler

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *