En el corazón de Miami, un pastor australiano azul merle llamado Donovan se convirtió en una fuente de alegría y consuelo para decenas de personas en hospitales, escuelas y centros comunitarios. Él es sordo, pero eso no le impidió conectar con quienes lo necesitan.
Con su compañía, este perro “ha sido una verdadera alegría para mucha gente”, resume su dueño, Bruce Lecure, con el orgullo de quien sabe que su compañero de cuatro patas es mucho más que una mascota.
La historia de Donovan comenzó en mayo de 2016, cuando Bruce buscaba el primer perro para su hijo de 12 años. En esa búsqueda por refugios de adopción, encontró Deaf Dog Rock, una organización sin fines de lucro que rescata y da hogar a perros sordos.
Cómo Donovan, el perro «superestrella», eligió a sus dueños
“Un día, para mi sorpresa, vi la miniatura de un hermoso pastor australiano, que se parecía muchísimo a uno que tuvimos», expresó en una publicación en el sitio web del refugio. Su descripción decía que había sido abandonado por su familia anterior en medio de un divorcio y una mudanza. Su sordera dificultaba encontrarle un hogar definitivo.
La madre adoptiva de Donovan lo había bautizado en honor al cantante británico de los años 60. Su ficha lo describía como una “superestrella” bien educada, pero con una particularidad: no podía oír.
“Esa palabra de cuatro letras, sordo, me entristeció”, admitió Bruce. Sin embargo, tras investigar, descubrió que el problema no era de Donovan: “Era yo quien tenía el problema”.
La familia Lecure condujo dos horas hasta Jupiter, un pueblo de Florida, para conocerlo. Al llegar, la mujer que les presentaría al animal abrió la parte trasera de su camioneta y el primero en saltar fue Donovan.
“Se sentó justo a nuestros pies y nos dirigió esos grandes y brillantes ojos azules. En segundos, todos quedamos prendados de él”, contó sobre el momento en que Donovan eligió a sus nuevos dueños.
Donovan, el perro terapeuta. Foto: IG donovantheaussie
Un nuevo propósito de vida
Los años siguientes consolidaron un vínculo profundo. “Nunca conocí a otro perro que esté tan lleno de amor. Ama a todo y a todos, incluyendo gatos, pero especialmente a los niños”, dice Bruce.
Por su carácter tranquilo y su capacidad para mantenerse sereno en entornos caóticos, Donovan parecía hecho para la terapia asistida con animales.
Así, comenzó a visitar hospitales, bibliotecas y escuelas, convirtiéndose en parte del personal de la Clínica de Glaucoma Pediátrico Balkan del Instituto Oftalmológico Bascom Palmer, en Miami, donde recibe a los niños antes y después de sus consultas. También ahí se ganó el cariño de los estudiantes de oftalmología que asisten a cursar.
El rol de Donovan consiste en reducir el estrés y la ansiedad mediante juegos, permitiendo que lo cepillen o, simplemente, ofreciendo su compañía.
Donovan participó de muchos talleres de lectura para niños, entre otras actividades. Foto: IG donovantheaussie«Su sordera es una de sus mayores virtudes”, explica Bruce. “En ambientes ruidosos o estresantes, él se mantiene enfocado, sin distraerse con sonidos. Hay días en que desearía poder sumergirme en su silencioso mundo de calma y alegría”.
En 2024, Donovan sobrevivió a una blastomicosis, una grave infección fúngica potencialmente mortal. “Pensé que lo perderíamos, pero volvió a levantarse con la misma fuerza con la que enfrentó todo en su vida”, relató su dueño. Hoy, a sus diez años y medio, Donovan sigue saludable y activo.
Para Bruce y su familia, su historia es la de un perro que transformó lo que otros considerarían una limitación en un don. “No sé quién rescató a quién”, confiesa Bruce. “Donovan nos enseñó que el amor y la lealtad no necesitan palabras, ni sonidos”.
