La capa y la espada que le queda a Milei
El gobierno dice que este domingo se pone el último clavo al cajón del kirchnerismo, un objetivo que parece trastocado por el escándalo de las denuncias de corrupción y una interna feroz. Políticas y economistas analizan la temperatura social pre electoral, en una encrucijada en donde la política se aleja de las personas, la economía rompe vidas y el entusiasmo requiere de un esfuerzo sobrenatural.

“A paca y espada” gritó el presidente en el cierre de campaña en Moreno de cara a las elecciones bonaerenses el próximo domingo. Un mar de furcios que dicen, venían de haber tenido un brote de ira por el acto berreta que le armaron en medio de una de las turbulencias más grandes que atraviesa su gobierno. Entre la promesa de destrozar al kirchnerismo y la voluntad de defender con uñas y dientes a su hermana de las acusaciones de corrupción, Javier Milei afronta la elección en la provincia de Buenos Aires agarrado como un gatito -ya no tan mimoso y sí más asustado – a los números de la inflación del INDEC, que tiene un IPC actualizado que continúa demorado, y un dólar planchado.
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