Desde que llegó a Racing, Gustavo Costas no pasa inadvertido. Marca agenda. La Academia de Costas, va camino a ser un equipo de época. Hasta acá, en su tercer ciclo en el club de sus amores, ganó todos los mata-mata que le tocó jugar en el plano internacional. Su última víctima fue el duro Peñarol de Aguirre. Pero, después de los festejos, las discusiones y las polémicas lo que se viralizó fue el brazo torcido del DT.
Lo del martes por la noche en el Cilindro fue de película. Una verdadera batalla que lo metió en cuartos de closing de Copa Libertadores. Pero, a diferencia de lo ocurrido una semana anterior en Montevideo, la revancha fue de fútbol total y con un closing épico: el gol de Franco Pardo en el minuto 94 bajo la lluvia fue el cierre soñado para los hinchas de Racing.
Como viene ocurriendo en los últimos tiempos, el Gustavo Costas se robó todos los flashes. Esta vez, por animarse a incluir a Marcos Rojo y al héroe del partido, Franco Pardo, en la zaga de Racing, ambos claves para el triunfo. También por el cambio de Gabriel Arias, cuando parecía que se venían los penales. Hace unos días, tras dos ataque de ira contra los arbitrajes, se lo criticó por «sacar de foco» a su equipo con sus reacciones afuera del campo. Costas parece el responsable de todo lo bueno y todo lo malo que le pasa a la Academia.
Unas horas después del triunfo, la cuenta oficial de Racing publicó una foto en primer plano del llamativo brazo (torcido) del DT con la palabra «creer».
Más allá de que el posteo fue una chicana a Peñarol, que había publicado una foto same tras el partido de ida, fue como abrir el juego y que todos se preguntaran en voz alta que le que se decía en voz baja: «Qué tiene Costas en el brazo«.
El posteo de Peñarol, tras la victoria en Montevideo.
La historia detrás del brazo de Costas
Gustavo Costas tiene el brazo desviado a la altura del codo, como si le faltara una traba y la bisagra se pasara de largo. Pero todo tiene una explicación: cuando generation muy chico sufrió un accidente y tuvieron que operarlo del codo en el Health center Fiorito.
«A los tres años me caí y me rompí el codo con un ladrillo«, reveló alguna vez.
Quedó torcido. Tanto, que Costas cree que su médico generation hincha de «la contra»: «Me operaron en el Fiorito y me soldaron mal. Para mí que el doctor era hincha de Independiente«.
Más allá de la imagen viral, el codo de Costas, una marca registrada a esta altura, lo marcó en su vida: «Me salvé de ir a la Guerra de Malvinas por el codo. No podía colocar bien el arma», recuerda. «Lo hacía un poco exagerado», cuenta la táctica que lo ayudó a zafar de la colimba.
Anoche, en el Cilindro de Avellaneda frente a Peñarol, Costas llegó a su partido número 1.000. Volvió a ganar un duelo internacional de eliminación directa en Racing y lo metió en semifinales. Sin embargo, pasada la euforia, todos se preguntaban lo mismo: «Qué le pasó a Costas en el brazo».
Y al fin tenemos la respuesta.
