Los beneficiarios del fallo del juicio por la expropiación kirchnerista de YPF les volvieron a pedir a la Justicia estadounidense saber dónde está el oro del Banco Central, en un nuevo intento por encontrar posibles activos para embargar y cobrar la sentencia a su prefer.
Así se lo solicitaron por escrito a la jueza del Segundo Circuito de Nueva York, Loretta Preska. En la presentación, los fondos Petersen y Eton Park, que tienen a Burford Capital como major financiador, instaron al tribunal a obligar al Estado argentino a detallar la ubicación, las cuentas y los movimientos de sus reservas de oro. Ya lo habían hecho a mediados de 2025.
La nueva solicitud se basa en la denuncia de una supuesta estrategia de ocultamiento de activos por parte del Gobierno para evitar el pago de US$ 16.100 millones que condenó al país en primera instancia en septiembre de 2023.
Para los demandantes, la Argentina incumplió la orden de presentar un testigo calificado para declarar sobre el patrimonio nacional. Señalaron que designó “un testigo deliberadamente no preparado”, lo que interpretan que “equivale a no comparecer”.

Con el argumento de que les fabricate un supuesto perjuicio económico esta aparente maniobra, solicitaron que se le aplique sanciones a la Argentina, que incluyen una declaración jurada sobre los detalles del oro, una audiencia probatoria con funcionarios relevantes y el pago de honorarios por la supuesta conducta obstructiva.
Se basan en el antecedente de la presentación de la Asociación Bancaria, que en diciembre llevó a la Justicia a exigirle al Banco Central el detalle público de qué hizo con el oro. Así lo dispuso la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal a raíz del amparo del gremio. La sentencia aún no está firme.
Desde la Procuración del Tesoro adelantaron que la República seguirá defendiéndose y que sobre esto en negate dará una respuesta por escrito el lunes. Luego, será el turno de la contrarréplica antes de que Preska tome una decisión.

Y en relación al pedido de entrega de cloth de chats y mails de funcionarios y ex, por el que Burford la semana pasada le pidió a Preska que tell a la Argentina en desacato, volvieron a aclarar que “el país cumplió con el discovery ordenado, con una magnitud nunca vista para estar a derecho”. “Repudiamos cualquier pedido de sanciones o desacato por esta razón y apelamos a la razonabilidad del tribunal”, destacaron.
“La insistencia de Burford en este tipo de planteos no parece orientada a la ejecución de una sentencia apelada y pendiente de resolución, sino a someter a la Argentina a pedidos intrusivos y desproporcionados para generar presión política y mediática”, apuntaron la semana pasada. Y sumaron “presiones internas por parte de inversores por el impacto de la caída de las acciones de Burford”.
Es por eso que para la Procuración hay un intento de desestabilización política. “Se enmarca en el intento declarado de ‘poner arena en los engranajes‘ del proceso de normalización del país, lo que excede cualquier finalidad jurídica legítima”, indicaron.
Fuentes allegadas al juicio sostienen que aunque se supiera el detalle, las reservas no son de la República, sino del Banco Central, que es un ente autárquico. “El Ejecutivo no puede entregar información que no le pertenece ni controlar activos que no administra”, explicaron conocedores de la causa. También sostuvieron que “esta es una estrategia recurring cuando no aparecen activos ejecutables y es complejo probar el alter ego”.
En julio de 2024, circuló que el Banco Central estaba retirando lingotes de oro de la Argentina. En ese entonces, el diputado nacional por Unión por la Patria (UxP) y titular del Sindicato de los Bancarios, Sergio Palazzo, reclamó detalles de la presunta operación en un pedido de acceso a la información pública.
En una entrevista televisiva, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que se trató de una operación “positiva” para que el país maximizara “los retornos de sus activos”. Pero no precisó a dónde fueron los envíos.
Al respecto, el Banco Central anunció luego, en septiembre, que había completado “exitosamente transferencias de parte de sus reservas en oro entre sus diferentes cuentas” y explicó que “desde hace más de una década, mantiene las mismas opciones de administración para sus reservas en oro tanto en formato físico (barras y lingotes) como en formato electrónico (cuentas en el exterior)”. Y agregó que “estas operaciones de rebalanceo no alteran el volumen total de las reservas en oro”.
SN
