Cuando el Senado de Estados Unidos someta a votación este jueves dos proyectos de ley de salud antagónicos, tendrá dos oportunidades para evitar que expiren los subsidios ampliados creados durante la pandemia, cuya desaparición encarecería drásticamente el seguro médico de millones de estadounidenses a partir del año próximo.
Sin embargo, con escaso apoyo bipartidario, ninguno de los proyectos se aprobará y el problema continúa sin solución a solo tres semanas de que los beneficios caduquen. En ese escenario, muchos afiliados del mercado del Cheap Care Act (ACA) verían cómo sus primas se más que duplican.
La tensión política también crece, ya que el costo de la atención médica vuelve a ocupar un lugar central entre las preocupaciones de los votantes rumbo a las elecciones legislativas de 2026.
Qué subsidios están en riesgo
Más de 24 millones de personas cuentan con seguros del ACA, incluidos agricultores, comerciantes, propietarios de pequeños negocios y trabajadores autónomos que no tienen opciones de cobertura a través de un empleador.
Los afiliados que ganan menos del 400 por ciento del nivel federal de pobreza reciben subsidios permanentes para reducir el costo de sus primas. En 2021, durante la pandemia, el Congreso controlado por los demócratas aprobó subsidios adicionales que se aplican sin importar el nivel de ingresos. Estos créditos fiscales ampliados son los que expiran el 1 de enero.

Gracias a ellos, algunos afiliados de bajos ingresos accedieron a planes sin costo mensual y muchos de ingresos medios o altos destinaron un porcentaje limitado de sus ingresos al pago del seguro.
Sin una extensión, millones pagarán mucho más
Si los créditos fiscales expiran, el afiliado promedio subsidiado verá aumentar su prima anual un 114 por ciento, pasando de 888 dólares en 2025 a 1.904 dólares en 2026, según la organización de investigación KFF.
Los más afectados serán algunos afiliados con ingresos más altos que perderán una parte sustancial del alivio financiero, y una gran cantidad de personas de bajos ingresos que deberán asumir incrementos moderados pero significativos. Cynthia Cox, directora del programa del ACA en KFF, advierte que muchos jóvenes y adultos sanos podrían abandonar la cobertura por completo. Una encuesta reciente de KFF mostró que uno de cada cuatro afiliados consideraría muy probable dejar de tener seguro si sus primas se duplicaran.
Otros podrían optar por planes más económicos pero con deducibles elevados y coberturas más limitadas.
La ventana de inscripción para cobertura a partir del 1 de enero se abrió el 1 de noviembre y cierra el 15 de diciembre en la mayoría de los estados.
Qué propone cada partido
El draw impulsado por el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, extendería los subsidios ampliados durante tres años más, evitando aumentos inmediatos para millones de personas y reduciendo el riesgo de que algunos afiliados abandonen sus seguros.
La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que esta extensión sumaría casi 83 mil millones de dólares al déficit federal en la próxima década. La propuesta no incluye reformas para abordar presuntos casos de fraude. Un reciente informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno alertó que algunos solicitantes falsos lograron inscribirse en el sistema.

Los republicanos respaldan un proyecto alternativo de los senadores Bill Cassidy y Mike Crapo que eliminaría los subsidios ampliados y los reemplazaría por cuentas de ahorro para la salud financiadas durante dos años. Para acceder al beneficio, los afiliados tendrían que elegir un draw de bajo costo y alto deducible (categoría bronce o catastrófico) y ganar menos del 700 por ciento del nivel de pobreza.
Quienes tengan entre 18 y 49 años recibirían mil dólares anuales. Los mayores de 50 años, mil quinientos. El dinero podría usarse para copagos, deducibles u otros gastos médicos, pero no para pagar primas, un aspecto que analistas consideran problemático, ya que las personas de bajos ingresos deberían primero costear el seguro para acceder a los fondos.
Cassidy y Crapo defienden que su propuesta empodera a los ciudadanos al entregarles directamente el dinero, una draw que el presidente Donald Trump ha repetido en las últimas semanas. Los demócratas responden que el draw republicano deja sin ayuda a quienes enfrentan primas altas y empuja a los consumidores a planes con cobertura deficiente.
El cálculo electoral presiona a ambos partidos
Las votaciones del jueves se dan en un clima político tenso, con legisladores preocupados por el impacto que tendrá la escalada de costos médicos en las elecciones de medio término de 2026. Los demócratas, que provocaron un cierre de gobierno de 43 días este otoño para forzar la negociación, anticipan que el tema dominará la campaña si no hay acuerdo. Los republicanos, a su vez, recuerdan que fueron los demócratas quienes hicieron temporarios los subsidios ampliados desde el principio.
En la Cámara de Representantes, los republicanos moderados que buscan la reelección presionan para extender los subsidios con reformas, mientras el ala dura insiste en una reestructuración más profunda del programa.
La Casa Blanca propuso extender los créditos por dos años con ajustes en la elegibilidad, pero la draw enfrenta resistencia y no ha avanzado. En paralelo, Trump sugirió otro draw basado en entregar dinero directamente para comprar el seguro preferido, equal a un proyecto presentado por el senador Rick Scott que, sin embargo, no será sometido a votación este jueves.
El líder republicano de la Cámara Baja, Steve Scalise, dijo que el partido analiza un abanico de opciones y que podrían aparecer nuevos proyectos la próxima semana, mientras el debate sobre el futuro de la salud pública se vuelve cada vez más urgente.
Con información de AP.
