El encuentro, previsto para el 23 de enero, vuelve a reunir sindicalismo y política, con Córdoba como uno de los focos de atención

El próximo 23 de enero, Luis Barrionuevo volverá a encabezar su tradicional asado político, una cita que año tras año convoca a dirigentes del peronismo y del sindicalismo de todo el país, y que funciona como un espacio informal de diálogo, posicionamientos y lectura del escenario político nacional.

La convocatoria, impulsada desde el ámbito gastronómico, se convirtió con el tiempo en una referencia fija del calendario político de verano. Gobernadores, ministros, legisladores e intendentes suelen formar parte de este encuentro, que se caracteriza por combinar distensión con conversaciones de alto contenido político, en un contexto atravesado por definiciones estratégicas y reacomodamientos internos.

En esta edición, Córdoba vuelve a aparecer en el centro del encuentro. El gobernador Martín Llaryora recibió la invitación, aunque por el momento trascendió que no asistiría personalmente debido a compromisos de agenda. No obstante, la posibilidad de una representación provincial mantiene vigente la señal política que implica la convocatoria.

En ese esquema, el vínculo entre el Gobierno provincial y el espacio que impulsa el encuentro tiene un actor definido: Juan Rousselot, Secretario General de UTHGRA Córdoba. La invitación cursada a las principales figuras del oficialismo cordobés se canalizó por su intermedio, en el marco de una relación política consolidada tanto con el gobernador Llaryora como con el ministro de Vinculación y Gestión Institucional, Miguel Siciliano.

Más allá de las presencias que finalmente se confirmen, el asado del 23 de enero vuelve a instalarse como un espacio de referencia política, donde se miden gestos, se sostienen vínculos y se proyectan escenarios. En un contexto de tensiones entre Nación y provincias, y con un año electoral en el horizonte, la convocatoria de Barrionuevo mantiene su peso específico dentro del entramado político-sindical.

La expectativa en torno al encuentro no se limita al listado de invitados, sino al significado político que cada participación —o ausencia— pueda tener. En ese marco, la articulación territorial y sindical, con UTHGRA Córdoba como actor relevante, vuelve a jugar un papel clave en la construcción de esos puentes.

Por Ricardo Tapia

Editor jefe de MoM, con más de veinte años de trayectoria en medios gráficos y audiovisuales. A lo largo de su carrera se desempeñó en roles de conducción editorial, producción y análisis de contenidos, y también actuó como corresponsal de guerra, cubriendo escenarios de alta complejidad y riesgo. Su experiencia combina mirada periodística, criterio editorial y capacidad para abordar contextos políticos, sociales e internacionales con rigor y solidez profesional.

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