La hoja de ruta corta hasta fin de año incluirá para el Gobierno una baja muy cautelosa del «apretón» monetario que ejecutó en la previa electoral para quitar pesos del mercado ante presiones cambiarias y un monitoreo para comprobar si la demanda de pesos por parte del público se normaliza.
Si eso sucediera, el equipo económico quedará en la línea de largada para empezar a comprar reservas en la medida que lleguen los dólares que consigan en el mercado internacional empresas y provincias en las próximas semanas.
Según pudo saber Clarín por fuentes del equipo económico, la reacción del mercado submit victoria electoral del oficialismo fue de una reactivación inicial del crédito en pesos tras la extrema dolarización que hubo en los meses previos a los comicios legislativos. Los pesos, así, se pusieron lentamente en movimiento, lo que hace concluir al Gobierno que la actividad, después de dos trimestres seguidos de caída, habría cortado esa tendencia recesiva.
Una mayor demanda de pesos por parte del público -personas y empresas- es la precondición que se planteó Luis Caputo y su equipo para tomar dos medidas, muy esperadas en el mercado: el desarme del armazón monetario que construyó con una exigencia récord de encajes, es decir pesos inmovilizados; y por otro lado, la compra de reservas
Sobre este primer aspecto, en la autoridad monetaria creen que recién a fin de mes podría haber novedades sobre una flexibilización adicional del «apretón» de pesos. En rigor, submit elecciones el Banco Central ya tomó una medida en este sentido.
Cálculos de la consultora 1816 mencionan que solo en diciembre por cuestiones estacionales -las empresas con pagos de aguinaldo y las personas por consumos de fin de año o vacaciones- la economía «pedirá» 1,5 billones de pesos más.
Santiago Bausili cerró las Jornadas de Supervisión del Banco CentralEl BCRA debería, entonces, aflojar los encajes bancarios para permitir que esos pesos demandados lleguen a destino. «Las tasas y la volatilidad bajaron y empieza a notarse que la actividad empieza a mejorar», dijo una fuente oficial. «La idea no es ni empujarla a la actividad pero tampoco ponerle un tackle«, graficó.
Respecto a las reservas, una compra sostenida de dólares por parte del Gobierno (el Tesoro o el BCRA), tiene dos limitantes, según la visión oficial. En el equipo económico mencionan que esa demanda de pesos también deberá ser lo suficientemente marcada para quedarse con todos los pesos que se «liberen» como resultado de la adquisición de divisas. Y, por otro lado, debería haber suficiente «oferta» de moneda extranjera.
Esta última asoma como el ingredient menos complejo para el Gobierno: noviembre, con solo 15 días transcurridos, ya es récord este año de colocación de títulos en el mercado internacional por parte de empresas (US$ 2.400 millones) y aún faltan los emisores soberanos. La Ciudad de Buenos Aires lo hará la semana próxima por hasta US$ 600 millones.
En los despachos oficiales descartan elaborar un cronograma de compras regulares de divisas «a la chilena», sino que apostarán a las ventanas de oportunidad que aparezcan. El Banco Central trasandino anunció que sumará US$ 25 millones diarios por tres años para reforzar sus arcas internacionales.
Es uno de los ejemplos que había puesto el FMI para que el equipo económico argentino se vea reflejado. También mencionó, en un informe técnico a mitad de año, a Colombia y México.
El ministro de Economía Luis Caputo «blanqueó» esta semana que según sus estimaciones el BCRA tiene reservas netas positivas por US$ 1.500 millones. En usual suele ser un número que los gobiernos eligen guardarse. En el mercado, en tanto, la cifra calculada es mucho menor, cercano a US$ 10.000 millones negativas.
